Año XIX - Madrid, Sábado 17 de Noviembre de 2018
buscar
americaeconómca
icono de enlace a twitter icono de enlace a facebook icono de enlace a linkedin icono de enlace a google+
Botón Menéame
Botón Imprimir
Botón Enviar por mail
Más noticias sobre Brasil

POLÍTICA Brasil

Más problemas para Rousseff: investigan al presidente del Congreso por el caso Petrobras

María José Pérez / 01-10-2015
Dilma Rousseff, presidenta de Brasil

Dilma Rousseff, presidenta de Brasil

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, se encuentra en una nueva controversia a costa del Caso Petrobras. En medio del anuncio de cambios en su gabinete a favor del Movimiento Democrático de Brasil, (PMDB) investigan al presidente del Congreso Eduardo Cunha, de la misma formación.

En concreto, Cunha estaba siendo investigado por la Fiscalía suiza por una cuenta que posee y en la que podría haber recibido sobornos por parte de la conocida como Operación Lava Jato. La Justicia brasileña se ha hecho cargo del caso un mes después de que el Ministerio Público del país sudamericano acusara al presidente de la Cámara de Diputados de haber participado en el escándalo.

Cunha es un nuevo nombre que se une a la trama y podría haber pedido cinco millones de dólares por el alquiler de unos barcos para la petrolera. Se trata de un nuevo varapalo para la mandataria brasileña, que había tenido cedido finalmente a las peticiones del PMDB y había modificado su gabinete para darles más poder a sus aliados. De este modo lo recogen diversos medios tanto latinoamericanos como internacionales.

Por ejemplo, según señala Cronista ha apartado al jefe de su gabinete, Aloizio Mercante y lo sustituirá por el hasta ahora ministro de Defensa, Jaques Wagner, que mantiene buenas relaciones tanto con el PMDB como con el expresidente Luiz Inácio da Silva, impulsor del cambio. Mercante podría pasar a ocupar la cartera de Educación.

De él hay que destacar que tuvo ciertos problemas con Joaquim Levy, el titular de la cartera económica por sus recortes y que se ha comprometido a seguir trabajando con el Partido de los Trabajadores (PT).

La presión de sus aliados, así como la caída en la popularidad de Rousseff, la última encuesta de Ibope señala que solo el 10% de los brasileños aprueba su manera de gobernar el país, han sido las razones que la han llevado a ello. Su pretensión era que sus aliados apoyasen su reforma fiscal y frenasen los vetos de la oposición a sus medidas.

Aunque se sabía que habían bloqueado las cuentas de Culha antes del anuncio del cambio de equipo, la investigación dentro de las fronteras brasileñas no es un plato de buen gusto para la mandataria brasileña que no solo debe enfrentarse al escándalo por corrupción de Petrobras sino también a la crisis económica que atraviesa el país y la crisis institucional que conllevan las anteriores.

La presión no para de crecer sobre la presidenta, que ve como personas de su confianza o círculo deben verse las caras con la Justicia. La respuesta de la calle sigue siendo encendida y acusan a Rousseff de apostar por el bienestar de los ricos dejando de lado a la clase trabajadora, además de no creerse que no tuviera ni idea de la corrupción en la petrolera estatal.