Año XIX - Madrid, Jueves 15 de Noviembre de 2018
buscar
americaeconómca
icono de enlace a twitter icono de enlace a facebook icono de enlace a linkedin icono de enlace a google+
Botón Menéame
Botón Imprimir
Botón Enviar por mail
Más noticias sobre Brasil

EL CAFÉ DE LAS ARTES Brasil

Dom La Nena

Rafael Alba / 23-03-2016
Se llama Dominique Pinto, pero el mundo entero la conoce como Dom La Nena. Nació en Brasil, pero creció en Francia y Argentina. Ahora se pasa la vida de gira por todos esos territorios, y algunos más, con el propósito de compartir con la afición sus luminosas, y maravillosas, canciones.

La Nena tiene un poquito de todo. Algo de la ingenuidad lujuriosa de las grandes damas del pop francés de los sesenta y setenta, como Jane Birkin o Françoise Hardy y de la rítmica perezosa que caracteriza a esa música procedentes de la costa brasileña con su inconfundible sabor de raíz antillana.

El influjo tropical y las sonoridades viejas del choro, la samba o la omnipresente bossa-nova, adquieren un aire inequívocamente pop en la voz de esta joven hechicera brasileña, cuyo último disco, titulado Soyo, se beneficia además de la exquisita y ajustada producción que ha realizado para ella Marcelo Camelo.

Dominique canta en portugués, español y francés y maneja con soltura todos los matices del susurro sexy. También toca con mano maestra el violonchelo. A veces, sus canciones, dotadas de unas melodías tan suaves como embriagadoras, parecen tener el aire inofensivo de cualquier canción de cuna. Pero, ¡cuidado!, amigos, porque su fragilidad es explosiva.

Esta música engaña. Provista de una dulzura y un encanto perceptible desde la primera escucha, resulta fácil caer en sus redes y quedar atrapado por ellas sin apenas darse cuenta. Para caer luego en el vertiginoso abismo de la hecatombe sentimental y terminar poseído por una adicción galopante.

Me temo que lo mío no tiene ya remedio. Así que quedan advertidos. Ni se les ocurra acercarse a ninguno de los conciertos que Dom La Nena tiene previsto ofrecer en los próximos meses en distintas ciudades españolas. O háganlo si quieren. Pero bajo su responsabilidad. Porque una vez que prueben esta pócima, ya no van a poder prescindir de ella.