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POLÍTICA Brasil

Brasilia se prepara para la entusiasta toma de posesión de Dilma Rousseff

Americaeconomica.com / 29-12-2010
Los presidentes de todos los países latinoamericanos, a excepción de Cristina Fernández y Porfirio Lobo, mandatario de Honduras que no ha sido invitado, han confirmado su asistencia a la toma de posesión de la presidencia por parte de Dilma Rousseff. Brasil se convertirá el próximo sábado en el centro de las miradas internacionales, pendientes de un evento al que también concurrirán el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, o la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton.

Doce presidentes del Gobierno así como representantes de varios países están invitados a la toma de posesión de Dilma Rousseff el próximo sábado. No asistirán, sin embargo, el jefe de Gobierno hondureño, Porfirio Lobo, que no ha sido invitado por considera Brasil que no está legitimado democráticamente, así como la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, que tras la muerte de su marido, ha decidido declinar la invitación para pasar las Navidades con su familia.


Dilma Rousseff se convertirá el próximo sábado en la primera mujer que preside Brasil. Con pasado guerrillero y formación económica, sustituye en el cargo a su gran valedor, Inazio Lula da Silva. El bagaje que dejará a su marcha el todavía presidente brasileño será difícil de abarcar. Sin embargo, Rousseff, que cuenta en su haber los años compartidos en la cúspide junto al mandatario, tiene ante sí un reto histórico, hacer que, esta vez sí, Brasil deje de ser la eterna promesa.

Cuando la nueva presidenta de Brasil asuma el sábado su cargo, será un momento histórico para Brasil. Dilma Rousseff se convertirá ese día en la primera mujer en vencer una elección para gobernar el país. Y será su gran valedor, Luis Inazio Lula da Silva, quien en la cúspide de su popularidad, entregue el bastón de mando a su ex ministra, algo que, si bien ha ayudado en su elección como presidenta, tiene visos de convertirse en una pesada maleta que deberá llevar a cuestas, el ser comparada con el presidente obrero.

El país se encuentra en el mejor momento económico de su historia. Situado por PIB entre las 8 economías más grandes del mundo, se ha convertido en motor del crecimiento en el subcontinente y un socio indispensable como almacén de materias primas como el petróleo o el café entre otros productos. Sin embargo, aunque el panorama parece prometedor, la consolidación de los logros económicos y sociales, uno de los déficits que han mantenido a Brasil en un discreto lugar en el mundo, es el reto a cumplir.

Rousseff es una economista de perfil técnico con fama de administradora eficiente. Analistas consideran que la futura presidenta, de 62 años, deberá empeñar toda su capacidad administrativa y experiencia de ocho años en el gobierno de Lula para afianzar los logros del mandatario saliente, que deja el poder con índices de popularidad de 87% en algunas encuestas. Como se ha podido ver durante la campaña electoral, parece que Rousseff tendrá difícil mantener una popularidad tan alta, por lo que los resultados económicos y sociales serán su regla de medir.

Según analistas, la economía es lo que hizo a Lula tan popular, en su período el ingreso per cápita creció 23% comparado con 3,5% de su antecesor. El salario mínimo creció 60% en términos reales, el desempleo cayó al nivel más bajo de la historia (un 6% en la actualidad) y se retomó la inversión pública. Los programas sociales aumentaron su popularidad entre los más pobres. Si Rousseff mantiene y expande esas iniciativas no debe tener mayores dificultades para comandar los destinos de Brasil.