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MERCADOS Y FINANZAS Brasil

La filtración sobre la reunión entre el ministro de Hacienda y Bradesco desagrada a Dilma Rousseff

Americaeconomica.com / 23-03-2011
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, encargó al ministro de Hacienda, Guido Mantega, la articulación del cambio de mando en Vale, recientemente privatizada. Una tarea que llevó al ministro a reunirse con el presidente del Banco Bradesco, accionista clave del gigante minero. Sin embargo, la filtración de la reunión en los medios locales el pasado martes ha provocado el enfado de la mandataria, que según recoge la prensa brasileña, no está satisfecha con la forma en que Mantega ha liderado el proceso.

El ministro de Hacienda se reunió con el presidente de Bradesco, Lázaro Brandao, el pasado día 18 de marzo en Sao Paulo para solicitar el respaldo del Banco en el esfuerzo del Gobierno por encontrar alternativas para reemplazar a Roger Agnelli, presidente ejecutivo de Vale durante los últimos 10 años.

El mandato de Agnelli en el cargo termina el próximo 30 de abril y el Gobierno se enfrenta ya a la preocupación de encontrar un nombre que agrade al mercado para minimizar el impacto de la sucesión.

El Estado posee una mayoría del accionista controlador de Vale, Valepar. Sin embargo, para que pueda intervenir en el cambio del presidente de la compañía sería necesario el apoyo de al menos uno de los otros mayores accionistas, como Bradespar, división de inversiones del Banco Bradesco, o la japonesa Mitsui.

Aunque el ministro de Hacienda ha evitado responder sobre el interés del Gobierno en el cambio de mando de Vale ante los medios locales, el diario brasileño O Globo ha publicado que la falta de tacto de Mantega en el caso de Vale ha desagradado a la mandataria, que se encuentra en una situación incómoda con esta filtración.

Las tensiones entre Vale y el Gobierno son conocidas. Ya durante el mandato del ex presidente Lula da Silva existieron conflictos entre la minera y el Ejecutivo. Por una parte, la elección de los astilleros asiáticos, en lugar de brasileños, para la construcción de carguero, pero también la decisión de la compañía de recortar el presupuesto de inversiones y despedir a algunos trabajadores durante la crisis financiera molestó a Lula da Silva.

Conflictos que continuaron cuando el Gobierno de Dilma Rousseff afirmó que las deudas de Vale en concepto de impuestos mineros impagados, que asciende a 2.400 millones de dólares (1.687,88 millones de euros), eran excesivas y que se buscaría una revisión legal. Pero que ahora, descubierto el interés de la presidenta en el cambio directivo de la compañía, parecen recrudecerse y, según recoge la prensa local, ha sido mal recibida por la empresa.