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POLÍTICA Cuba

La Habana introduce un peligroso debate sobre las prestaciones sociales

Americaeconomica.com / 15-02-2010
El líder del sindicato único de Cuba, Salvador Valdés, ha anunciado que La Habana planea acabar con los subsidios de desempleo, para encontrar trabajadores cubanos que sean más productivos. El pasado mes de diciembre el Presidente de Cuba, Raúl Castro, y el ministro de Economía y Planificación, Marino Murillo Jorge, ya adelantaron este peligroso debate y puntualizaron que el tema del empleo constituiría una de las prioridades de este año 2010.

Salvador Valdés ha indicado que a pesar de que a algunos cubanos no les gusta la propuesta de trabajar, es algo prioritario en este momento, porque el Estado no puede mantener la subvenciones a los desempleados.

Según las autoridades cubanas, los resultados económicos de 2009 exponen que la productividad del trabajo cayó en un 1,1% con respecto al año anterior, por el problema del subempleo y el exceso de las plantilla en la mayoría de las actividades del país.

Según un estudio de la CEPAL publicado en el libro “La economía cubana, reformas estructurales y desempeños en los 90”, escrito con la participación de funcionarios cubanos, tomando como base la productividad existente en 1989, entre 1994-1996 las tasas de desempleo equivalente estuvieron en un rango del 30%.

Aunque el gobierno anunció una tasa de 1,7% de desempleo en 2009, casi seguramente el más bajo del mundo, en momentos en los que la crisis financiera internacional golpeaba con gran fuerza, es muy probable según aseguran algunos analistas, que la cifra de desempleo era mayor.

Raúl Castro anunció el pasado año que el sueldo mensual de un cubano medio es de unos 427 pesos (unos 21,35 dólares), cuando un kilogramo de leche en polvo cuesta 6,55 dólares en las tiendas estatales que ofertan los artículos en divisas.

Ahora parece que el Gobierno cubano ha comenzado a reconocer el problema del empleo y según indican los expertos es indispensable una reforma radical de las estructuras económicas, a través de una profunda descentralización que libere las fuerzas productivas.

Los analistas aseguran que los reajuste de la fuerza laboral tendrá que tener en cuenta los intereses de los cubanos con planes que permitan la incorporación a otras actividades acordes con sus posibilidades. Si las autoridades cubanas quieren que los trabajadores vayan a sectores requeridos de mano de obra, tendrán que crear estímulos y condiciones laborales dignas con salarios adecuados.

Además, podría ayudar la liberación de las fuerzas productivas mediante la autorización del trabajo por cuenta propia, la creación de pequeñas y medianas empresas privadas, y poseer en propiedad tierra sin las actuales prohibiciones y obstáculos.

El Estado cubano además debería establecer políticas de precios, crediticias y fiscales para promover estas actividades, y no bloquearlas como hace actualmente. Esto permitiría, en una primera etapa, la organización y redimensionamiento laboral de las grandes empresas estatales, casi imposible de realizar ahora por el exceso de personal.

Este es otro signo más del desencanto global y otra demostración de las autoridades cubanas de sus pocas ganas de crear símbolos aperturistas. Pero lo que todos los expertos en política cubana se han apresurado a afirmar, es que una vez más no se va a poder llevar a cabo este plan del Gobierno.