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Obama quiere cobrar 10 dólares por barril a las petroleras para impulsar el transporte limpio

Americaeconomica.com / 05-02-2016
Barack Obama, presidente de EEUU

Barack Obama, presidente de EEUU

El presidente de EEUU, Barack Obama, se ha propuesto reducir la dependencia de su país del petróleo y promover la inversión en tecnologías limpias. En los presupuestos, que serán presentados la semana que viene, propondrá un impuesto al ‘oro negro’ con el fin de financiar la mejora en las infraestructuras, el transporte público y los avances en automóviles que no contaminen.

En concreto, el mandatario quiere imponer una tasa de 10 dólares por barril, que sería pagada por las empresas petroleras y se implementaría de manera gradual en un período de cinco años.

“Al proponer un impuesto al petróleo, el plan del presidente crea un incentivo claro para que el sector privado innove para reducir nuestra dependencia del crudo y al mismo tiempo invierta en tecnologías de energías limpias que potenciarán nuestro futuro”, ha anunciado la Casa Blanca en un comunicado.

Según la Administración estadounidense, que asegura que el transporte es el responsable del 30% de las emisiones de gas contaminante, estima que con el impuesto al petróleo se recaudarían 32.000 millones de dólares (28.700 millones de euros) al año.

La propuesta, sin embargo, tiene que recibir el visto bueno del Congreso, controlado por los republicanos, por lo que parece que no tiene posibilidades de salir adelante, pues estos ya han mostrado su oposición a la tasa.

En un comunicado, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, ya ha adelantado que el plan de Obama “está muerto antes de llegar”. Justifica la decisión de los republicanos de tumbar la propuesta en que el impuesto “elevaría el precio de la energía, dañando especialmente a los estadounidenses más pobres”. En la misma línea responden al presidente de EEUU las petroleras. Jack Gerard, CEO de American Petroleum Institute, ha asegurado también que el impuesto elevaría los precios de la gasolina, pero sus críticas van más allá: “destruirá empleos y revertirá el surgimiento de EEUU como líder mundial de la energía”.