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EL CAFÉ DE LAS ARTES España

Pablo Und Destruktion

Rafael Alba / 18-06-2015
Voz cavernosa y profunda, como la de Nacho Vegas o la de Nick Cave, letras provocadoras y poéticas, melodías agradables y unos arreglos instrumentales leves, ajustados y hasta eventualmente bailables. Estos son algunos de los elementos básicos de la propuesta sonora de Pablo Und Destruktion.

Su nuevo disco, ‘Vigorexia Emocional’, que es ya el tercero de su carrera, ha recibido una calurosa acogida de la crítica habitual y el apoyo de las emisoras públicas más modernas. Pero la música que fabrica este artista no encaja del todo en la morralla festivalera habitual que programan algunos locutores que animan el cotarro juvenil.

Al contrario, ropajes contemporáneos aparte, Pablo resulta más cercano al perfil habitual de los cantautores clásicos, sobre todo de aquellos cuyo trabajo se mantuvo siempre al margen de los circuitos masivos. Casi como un Ovidi Montllor un poco menos político o un Albert Pla rejuvenecido.

El asturiano tiene a su favor una alta dosis de entusiasmo y la capacidad de combinar una paleta de sensaciones agridulces que se instalan en el ambiente, dejando un cierto poso. De modo que entretiene y hace pensar a la vez. Y, además, funciona muy bien en directo, según dicen.

Más intimista que épico, Und Destruktion quizá se consolide como la ‘rara avis’ admisible para esas patrullas ‘indies’, dispuestas a seguir controlando los criterios del bien y del mal en los medios de comunicación especializados.

Fuera del ruido, sin embargo, queda una música con sustancia y un discurso honesto que justamente ahora, de nuevo contra la corriente, ha dejado a un lado su dimensión más social para volcarse un poco más en el estudio de las geografías sentimentales internas.