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EL CAFÉ DE LAS ARTES España

Juventud Juché

Rafael Alba / 01-04-2016
El postpunk, o mejor dicho cierto tipo de postpunk más relacionado con las pulsiones estéticas que con las vitales, siempre ha tenido buena acogida entre el público ‘juvenil’ de la capital de España. Un terreno abonado para el crecimiento de nuevas propuestas en esa línea como la que defiende Juventud Juché.

El trío formado por Javier Molina, guitarra y voz; Arturo Hernández, batería y Javier Fernández, bajo y coros; acumulan unos cuantos galones ya, a pesar de su corta trayectoria, gracias a los dos álbumes de música intensa y directa que han publicado hasta ahora.

Ya llamaron la atención con su debut ‘Quemadero’, considerado por algunos críticos como la demostración más plausible de la falta de fecha de caducidad del punk. Pero el estallido final, su aparente consagración definitiva como la nueva gran esperanza blanca del ‘indie’ español, parece haber llegado con ‘Movimientos’ , su disco más reciente.

Esta colección de canciones contundentes y directas, en las que aún se aprecian las evidentes influencias de maestros internacionales del estilo como Wire o Gang of Four, ha sido recibida con unanimidad por la crítica moderna, sorprendida por la coherencia formal y estilística del grupo.

Es obvio que habrá quién sólo aprecie caos y ruido en la entusiasta oferta sonora de Juventud Juché, lo mismo que pasa lo contrario, por supuesto. Sin embargo, resultaba extraño que en estos tiempos de desesperanza y callejones sin salida para las generaciones presentes y venideras, la rabia no hubiera ocupado los escenarios.

Y eso es lo parecen haber conseguido estos tres activistas de la energía comprimida. Más o menos restablecer el orden natural de las cosas y demostrar que el viejo rocanrol furioso aún es, hoy por hoy, un método muy efectivo para enfrentarse a la incertidumbre e intentar encontrar puntos de luz en la oscuridad que nos rodea.