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EL CAFÉ DE LAS ARTES España

Manolo Tena

Rafael Alba / 05-04-2016
Un mazazo brutal, sorprendente e inesperado. Eso es lo que ha supuesto el fallecimiento de Manolo Tena, para el público en general, que parecía dispuesto a abrirle los brazos por enésima vez tras su regreso a los escenarios y los ambientes donde se cuece la fama y, sobre todo, para la parroquia ‘rockera’ de Madrid que jamás le olvidará.

Tena se ganó los galones al principio de su carrera y ya no los perdió nunca, a pesar de sus tremendos altibajos artísticos y vitales. Porque Manolo fue antes que nada ese bajista imaginativo que se travestía para meterse en la piel de ’Lolilla Cardo’, la folklórica friki de Cucharada. Y eso ya era mucho decir.

A aquel maravilloso grupo setentero que amplió los límites del rock urbano casi hasta el infinito, le faltó constancia o suerte y, contra todo pronóstico, fue incapaz de sobrevivir al torbellino comercial y político que supuso la ‘movida madrileña’. Aunque Tena lo intentó de nuevo y, de nuevo, estuvo a punto de conseguirlo.

En aquel Madrid de los Ochenta, donde hubo mucho oro y mucho fango, Manolo se puso al frente de Alarma, un trío interesante con un repertorio lleno de joyas, cuyos matices y elegancia superlativa no fueron demasiado valorados por un público polarizado que sólo admitía lo blanco o lo negro. Y ellos jugaban con el gris y sus matices.

Aun así, nadie se olvidó de ’Frío’ , una de las mejores canciones de la historia del pop español, que han tenido el honor de tocar grupos y artistas de estilos muy distintos, como Los Secretos o ‘El Drogas’ histórico componente de los muy duros Barricada.

Luego, en los noventa, le llegaría el gran éxito comercial con ’Sangre Española’, un golpe de suerte que Manolo no supo, o no pudo aprovechar. Y una vez más se convirtió en protagonista de un nuevo descenso a los infiernos que se prolongó durante años.

Hasta hace nace nada. Hasta que, con el apoyo y la producción de su hermano Rafa y lo más florido de la profesión que siempre apostó por él, pudo grabar un nuevo disco ‘Casualidades’ , que volvió a asomarse a las listas, impulsado en parte por su presencia en un programa de ‘La Sexta’, donde compartió protagonismo con otros veteranos y veteranas de la escena.

Así que todo parecía ir bien. Manolo Tena tenía proyectos, como grabar un disco de grandes éxitos con nuevas versiones pasadas por el tamiz del jazz, por ejemplo. Y galas firmadas. Pero ya no podrá ser. Los viejos rockeros madrileños y las calles de Lavapiés le echarán de menos y los parroquianos de su bar favorito en La Calle Duque de Sesto, también. Adiós y gracias por todo, maestro.