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EL CAFÉ DE LAS ARTES España

Santiago Lara

Rafael Alba / 18-05-2016
Con seis cuerdas o más, de nylon o de acero y cuerpo de madera, metal o fibra. Sea como sea y suene a lo que suene, la guitarra es el instrumento rey de la música popular. Por eso, no es tan extraño que Santiago Lara, un guitarrista flamenco de Jerez de La Frontera, haya encontrado la forma de ponerle compás a las composiciones de Pat Metheny, un tipo de Misuri que toca jazz.

Lara es uno de los representantes mejor preparados de la nueva generación de instrumentistas que surgió tras la revolución provocada en el estilo por Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar y sus continuadores como Tomatito o Vicente Amigó. Por eso, sabe que por mucho que los lenguajes musicales puedan diferenciarse siempre es posible tender puentes entre ellos.

Los cierto es que Santiago lleva incorporadas de serie, y en el ‘adn’ guitarrístico, una mano izquierda capaz de abarcar secuencias armónicas complicadas y falsetas extraterrestres y una mano derecha que respeta, escrupulosamente, las rítmicas que definen y diferencian los palos. Justo el arsenal adecuado para buscar el alma flamenca de la música Metheny.

El resultado de su feliz empeño es un disco más que recomendable, titulado ‘Flamenco Tribute to Pat Metheny’, en el que Lara adapta ocho temas del guitarrista estadounidense respetando su esencia y variando su forma en la proporción necesaria hasta conseguir unas versiones frescas y personales que añaden nuevos matices a los modelos originales.

Antes de ponerse a ello, Lara habló directamente con Metheny para explicarle lo que pensaba hacer. El jazzista, muy amante de las fusiones y gran aficionado a la guitarra flamenca desde que años atrás frecuento la amistad del cantaor Enrique Morente, le dio rápidamente su bendición y, tres años después, ha quedado tan satisfecho con el resultado como casi todos los aficionados que ya han tenido la ocasión de hacerlo.

Porque a las melodías de Metheny, tan vanguardistas y exquisitas, les sienta como un guante el traje a la medida que ha tejido pacientemente para ellas Santiago Lara, un sastre jerezano que, según cuentan las crónicas, empezó a escucharlas cuando era sólo un niño y un buen día descubrió que también sonaban espectaculares con aire de bulería.