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EL CAFÉ DE LAS ARTES España

Eliseo Parra

Rafael Alba / 30-05-2016
Era una tradición y una cita ineludible. Cada año, en primavera, la Eliseo Parra Band, el ‘supergrupo’ de folk-fusión que lidera el folklorista vallisoletano desembarcaba en el Café Central para realizar una residencia semanal e inundaba de ritmos tradicionales el escenario del club de jazz más emblemático de la capital de España.

Un lugar, por cierto, donde son muy pocos los artistas de otros géneros que figuran periódicamente en su programación. Allí solía pasar la última semana del año el cantautor Javier Krahe, por ejemplo. Y también han encontrado espacio las canciones con sabor a sal de Javier Ruibal o las coplas con swing del crooner malagueño Tony Zenet.

Y poco más. Porque ese local, orgulloso superviviente de varias amenazas de cierre en los últimos años, selecciona con mucho cuidado su programación y presume de haber alcanzado en una ocasión, el título de ‘mejor club de jazz de Europa’, quizá por el cuidado que sus responsables ponen en ofrecer a su parroquia sólo lo mejor de lo mejor.

Y no cabe duda de que la Eliseo Parra Band cumple con creces las expectativas. Primero por la trayectoria de su líder que aquí ejerce, sobre todo de cantante y percusionista, pero que ha acreditado a lo largo de cuarenta años de carrera su dominio de varios instrumentos y su facilidad para desenvolverse sin problemas en géneros tan dispares, o tan cercanos, como el rock psicodélico, la salsa, el jazz, la canción sefardí o las músicas del mundo.

Un bagaje que se nota, y mucho, en la forma única en que puede convertir un ‘charro’ salmantino, por ejemplo, en una impresionante descarga de intensidad jazz-rockera sin perder un ápice de la melodía o la rítmica original y, lo que es más importante, sin que los trajes instrumentales que teje con mimo desvirtúen la esencia de los cantares que rescata.

Aunque una parte del mérito, sin duda, corresponde a los extraordinarios músicos de su banda. Un ‘dream team’ del folk que forman Aleix Tobías y Pablo Martín a las percusiones, Josete Ordóñez a la guitarra y la mandola, Eduardo Laguillo a los teclados, Gillem Aguilar al bajo y Xavi Lozano a los instrumentos de viento.

Todos ellos, más un repertorio de cantares ancestrales recogidos por toda España y convenientemente tratados para su consumo en pleno siglo XXI, van a pasar siete noches, que anticipamos inolvidables, en la semana comprendida entre el 30 de mayo y el 5 de junio. No sean perezosos que pueden quedarse sin entrada y luego lo iban a lamentar.