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EL CAFÉ DE LAS ARTES España

Ole Swing

Rafael Alba / 31-05-2016
¿Llegaría a escuchar el gran Django Reindhart alguna que otra copla española? No resulta fácil saberlo, aunque tampoco habría que descartarlo de antemano. De lo que sí podemos estar seguros, sin embargo, es de que en el caso de que lo hubiera hecho y hubiera decidido hacer una versión, el resultado sonaría bastante parecido a lo que hoy ofrece Ole Swing.

Se trata de un cuarteto formado por un puñado de instrumentistas con muchas horas de vuelo acreditado. Los guitarristas Fernando Bellver y Paco Rivas, el contrabajista Josemi Garzón y el violinista Roberto Jabonero a quienes a veces, y como premio añadido se une en directo la voz llena de matices de la ‘cantaora’ Eva Durán.

Ellos, y ella cuando se tercia, han buscado el alma ‘manouche’ de la canción folklórica española y han hermanado los sonidos de Pigalle con los de la Calle de la Ballesta para mostrar el latido lírico de la música canalla y retirar de ese viejo, pero querido género, la pátina del desprestigio que ha adquirido por culpa de la influencia del nacionalismo más casposo.

Pero con el tratamiento adecuado, la belleza de estas melodías inolvidables supera cualquier obstáculo. Y eso que habría que agradecerle a Ole Swing, que tras dos discos y muchas horas de escenarios han demostrado ya ser algo más que un invento de cuatro virtuosos para conseguir fechas en los clubs.

Por cierto, que la hipótesis de historia ficción, esa disciplina que se ha puesto tan de moda en los últimos tiempos, con la que iniciábamos este artículo no es tan improbable. Ya saben que el genial inventor del ‘gipsy-jazz’, conoció y gustaba de interpretar muchas canciones tradicionales. Y que su versión de la ‘copla’ rusa ‘Ojos Negros’ hizo historia.

Pero más allá de la anécdota, lo cierto es que la música de Ole Swing abre caminos insospechados por los que quizá, en el futuro, la banda pueda transitar a lomos de alguna canción propia. Veremos. Lo que sí les aseguramos es que en sus conciertos la diversión está asegurada. Y si quieren comprobarlo, vayan al Bogui Jazz esta semana y luego me cuentan.