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EL CAFÉ DE LAS ARTES España

Forastero

Rafael Alba / 06-07-2016
Ocultos tras unas caretas de buzo que parecen robadas del equipamiento del Nautilus, los componentes de Forastero han iniciado estos días su particular aventura submarina que quizá se extienda o no hasta alcanzar las 20.000 leguas que recorrió el Capitán Nemo, pero que, sin duda, aspira a llegar muy lejos.

La ruta sonora de este singular submarino recorre parajes, más o menos, frecuentados antes por Dead Capo, la banda primigenia de dos de sus miembros, el batería y revolucionario radiofónico Javier Gallego y el bajista Javier Díez-Ena, pero con intenciones claras de descubrir y colonizar algunos territorios inexplorados.

La alineación se completa con otros aventureros curtidos en la experimentación y los saltos de trapecio sin red con el jazz, el funk y el rock como pista de circo. Son el saxofonista Dani Niño, el guitarrista Javier Colis y los teclistas Sergio Salvi y Juan Carlos Ontoria.

Salvando todas las distancias, que son muchas, evidentemente, Forastero forma parte también de la nueva hornada de bandas que apuestan por la revitalización de la música instrumental, un género que, en la lejana década de los sesenta, tuvo mucha aceptación popular y ocupó espacio en la radio de la mano de pioneros como Los Pekenikes o Juan Carlos Calderón.

Algo a lo que no parecen aspirar ahora ni Forastero, ni sus contemporáneos como Toundra o los Coronas, por poner dos ejemplos de esta nueva tendencia que, además, se mueven en géneros completamente distintos y que, sin embargo, han sumados una auténtica legión de adeptos en los últimos años y han constatado la buena disposición del público hacia estas propuestas.

Es probable que el swing retrofuturista que fabrica, hoy por hoy, Forastero encuentre también una buena aceptación de los aficionados. Al fin y al cabo, en muchos de los temas que conocemos hasta ahora, como ’Morfina’, ‘El olor del dinero’, o ‘Submarinista en el tejado’, la apuesta vanguardista no excluye unas melodías bien tarareables y capaces de apoderarse de la memoria del oyente.