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EL CAFÉ DE LAS ARTES España

Joan Colomo

Rafael Alba / 12-07-2016
Algunos supervivientes aún lo recuerdan. Un Franco agonizante primero y recién muerto después, una democracia incipiente y un estallido de libertad inesperada que cambió para siempre el pop español. Esta es, a grandes rasgos, la época que evoca en su último vídeo ‘Enmienda a la totalidad’ el artista catalán Joan Colomo.

Valerio Lazarov, el Ballet Zoom, la Costa Brava, Pajares y Esteso y los primeros desnudos de Interviú. También los pantalones campana, Benidorm, el turismo y las primeras macrodiscotecas. Así fue, según las crónicas costumbristas, poco más o menos aquella burbujeante década de los setenta del pasado siglo en la que todo estaba por inventar.

Pero también estaban Pau Riba, Triana, Lole Manuel, Sisa, Camarón y Paco de Lucía, las Grecas, los Chichos, los Corbos, los Chunguitos, Peret y el Canet Rock y uno tales Loquillo Y Sabino Méndez peinaban sus primeros tupés. Y en Cataluña, la Dharma, Zeleste, Gato Peret y el fantástico desmadre sonoro y social promovido por Sardineta.

Un montón de tesoros que descubrir, o reivindicar, y un verdadero festín de estéticas pasadas de rosca que Colomo rescata con gusto y respeto en un video clip que va mucho más allá que la mirada humorística e irónica que un día lanzó El Chaval de la Peca sobre este mismo material para devolver a las listas algunas de las canciones emblemáticas de la época.

El tema que le sirve a Colomo para introducirse en esta entrañable estética visual está incluido en ‘Sistema’ el quinto disco en solitario de este cantautor curtido en proyectos paralelos como los ruidosos como Zeidun o el folk-rock galáctico de La Celula Durmiente. Un tipo activo con cierta capacidad para atreverse a cambiar de registro cuando le apetece.

Y ahora Colomo, según sus declaraciones en las entrevistas promocionales, milita en las filas de la canción protesta. Eso sí, contemporánea y sazonada con ironía y humor, como corresponde a unos tiempos más desencantados que proclives al nacimiento de nuevas ilusiones. Y la verdad es que lo hace bien. O eso me parece a mí.