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EL CAFÉ DE LAS ARTES España

Nacho Umbert

Rafael Alba / 20-07-2016
Barcelona es, en los últimos tiempos, una ciudad en la que proliferan los cantautores que optan por expresarse en castellano. Artistas como Nacho Umbert, que suelen proceder de grupos ruidosos y vanguardistas y han cambiado de lenguaje y de envoltorio para abordar ahora una música quizá más sincera y evocadora.

Tiempo atrás, Umbert encabezaba Paperhouse una banda de aliento minimalista que se despidió de los escenarios hace cuatro años. A partir de ese momento, emprendió una carrera en solitario que le llevó por caminos más acústicos y confesionales, un poco en la línea de lo sucedido con contemporáneos suyos como The New Raemon.

Las etiquetas no están del todo claras, a la hora de intentar clasificar el trabajo de este hombre que unos definen como ‘pop de cámara’ y otros encuadran en una suerte de neofolk rock impregnado de aditamentos tomados del ‘indie’. Quizá lo mejor sería limitarse a hablar de alguien que hace canciones y sale a defenderlas al escenario.

Su último trabajo hasta el momento se llama ‘Familia’ y para su ‘fabricación’ ha contado con el apoyo de otro clásico de Raül Fernández ‘Refree’, otro clásico joven de la escena musical barcelonesa, que se ha hecho famoso de la mano de artistas femeninas como Silvia Pérez Cruz o Christina Rosenvinge.

Umbert profundiza en este trabajo en sus acreditadas virtudes como letrista y en ese mundo melódico y sosegado, en el que la melancolía y, acaso, una mirada irónica y tierna sobre las tragedias cotidianas pueden servir como bálsamo. Ante lo impredecible y frente a la incertidumbre que siempre complica el panorama.

Lo bueno, parece querer decirnos Umbert, con sus textos, no siempre, completamente cerrados, es que, a lo mejor, nada es tan grave como parece. Ni tan importante tan poco. Un mensaje trascendente, al fin y al cabo, que ‘llega’ con más nitidez a donde tiene que llegar envuelto en el celofán de unas cuantas melodías memorables.