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EL CAFÉ DE LAS ARTES España

Chimo Bayo

Rafael Alba / 27-10-2016
¿Veinticinco años no son nada, tampoco? Quizá sí. O quizá haya transcurrido ya el tiempo suficiente para acometer la reivindicación de la música que realizó Chimo Bayo en la edad dorada de la 'Ruta del Bakalao'. Por lo menos, de que partidarios y detractores de aquel sonido que hizo historia reconozcan que sí, que la hizo. Sin ninguna duda.

Bayo fue prácticamente el principio de todo. Del uso de la electrónica como textura básica de las instrumentaciones y de una forma de hacer música e incitar al movimiento pensada para las pistas de baile de las macrodiscotecas, o para los enormes parkings en los que se hacinaban los cientos de conversos de aquella fe 'makinera'.

Bayo fue también pionero en la inauguración de una figura que aún persiste, la de los dj´s estrella. Y de un estilo particular de encarar la sesiones y encadenar los temas sobre bases de potencia devastadora que atronaban los altavoces de los santuarios de la secta, sí, pero también se expandían a través de las ondas radiofónicas.

Porque Chimo no fue quizá nunca demasiado respetuoso con el formato canción, en el que, sin embargo supo desenvolverse, sobre todo a la hora de empaquetar para el consumo 'externo' sus singulares cabalgadas rítmicas. Y, por encima, de todo, controló como nadie el suministro de estribillos pegadizos en la dieta del bailón.

Bayo lanzaba de tanto en tanto bombas tarareables que hacía fortuna en parques, botellones y piscinas, como aquel 'Exta sí, exta no', cuyo doble sentido de exaltación narcótica acariciaban en su fraseo los 'enteradillos', pero que también podía convertirse en un cántico inocente en las bocas de los niños que hacían castillos de arena en la playa.

Así que si alguien puede contar con detalle lo que sucedió allí es el propio protagonista de la historia. Y en esas esta un Chimo Bayo maduro, reconvertido en novelista, que ha optado por la ficción como fórmula narrativa para enhebrar sus recuerdos y los de muchos de nosotros. El libro ya está disponible, por cierto. Se llama 'No iba a salir y me lié'. Corran a comprarlo antes de que se agote.