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EL CAFÉ DE LAS ARTES España

Judit Neddermann

Rafael Alba / 14-11-2016
Puede que, en realidad, estos no sean 'malos tiempos para la lírica, como dijeron Bertolt Brecht y Golpes Bajos, en dos épocas del siglo XX. Lo malo del nuevo milenio es que, en ocasiones, los bosques de etiquetas impiden apreciar la belleza de algunos paisajes sonoros. Como el que dibuja con su música Judit Neddermann.

La joven cantante catalana navega cómoda y tranquila por un mar de canciones suaves, de letras cuidadas y gran belleza melódica gracias a los colores de su voz, suave pero cargada de matices. Un estilo perfectamente definido, pero que no resulta fácil de encasillar, lo que puede ser un auténtico pecado mortal en estos tiempos.

Curtida en grupos vanguardistas pero con las raíces bien asentadas sobre la música tradicional, como Coetus, esa gran orquesta de percusión Ibérica 'inventada' por Aleix Tobías, a Neddermann quizá le hubiera sido fácil mantenerse en esa línea y 'explotar' el prestigio que ya tenía en los circuitos folk.

O quizá seguir otros caminos igualmente reconocibles para el público, como el que transita la 'superestrella' de voz de terciopelo Silvia Pérez Cruz, que también emitió algunos de sus primeros gorgoritos en las formaciones primitivas de Coetus, y usar su virtuosismo como fórmula para seducir a las grandes audiencias.

Pero, en algún momento, por fortuna para todos nosotros, Judit fue seducida por la magia de las canciones y ya no hubo vuelta atrás. Hay muchas y muy buenas en 'Un segon', su disco más reciente y que ahora anda presentando por el mundo. Un artefacto peligroso, producido por el guitarrista Pau Figueres, que conviene manejar con cuidado porque tiene un gran poder adictivo.

Es también una pócima relajante y tranquilizadora para almas sensibles agobiadas por la prisa nuestra de cada día y una apuesta por ese pop de autor, exquisito y agradable de escuchar que nunca llega a pasar de moda, porque nunca lo está. Y un lugar donde buscar cobijo, ahora que el mundo parece haber enloquecido.