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Año XVIII - Madrid, Martes 23 de Mayo de 2017
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EL CAFÉ DE LAS ARTES España

Joan Miquel Oliver

Rafael Alba / 20-04-2017
Habrá quien eche de menos ahora la vena más galáctica y psicodélica de Joan Miquel Oliver y las deliciosas canciones de aire 'folkie' que publicó al frente de Antònia Font, pero para muchos recien llegados, este 'Atlantis', el nuevo disco del artista mallorquín, quizá sea simplemente una buena colección de temas pegadizos y bailables.

Y la verdad es que hasta ahora, ningún disco de Oliver había llegado tan lejos. Al menos en lo referente a su repercusión en las listas de venta. Parte del milagro puede estar relacionado con la 'magia' de la Sony, la multinacional que se encarga de distribuir su trabajo. Y otra parte, con el buen momento de la música cantada en catalán.

Desde que la cotización del gramo de disco de oro cayó por los suelos, la buena respuesta de los compradores catalanoparlantes ante la música cantada en su idioma, ha permitido que muchos artistas que antes jamás se hubieran asomado a un 'hit parade', lo consigan ahora con cierta facilidad.

Y toca celebrarlo por supuesto. En este y en otros casos, porque la música de Oliver merece esa diusión extra que ahora tiene y también la atención que ha conseguido captar con un álbum que rescata algunos sabores lejanos del techno pop ochentero, un poco en la línea de grupos internacionales de éxito como Future Islands.

Los portales especializados aplauden la cadencia pegajosa de 'Agricultors Ingràvids', uno de los singles con que se ha presentado el disco, cuyo ritmo sintético y su secuencia melódica agridulce nos trae un poco a la memoria aquel 'Johnhy and Mary' que Robert Palmer convirtió en oro cuando jugueteó con los sintetizadores durante un tiempo.

Luego hay otros temas del mismo palo, como el que da título al disco y algunos otros que están más en la línea de instrumentaciones de corte clásico y raíz acústica que caracterizan al Oliver de siempre. Habrá quien le pida más, seguro. Pero este es un buen disco que merece la pena escuchar. Y en eso, creo yo, consiste este negocio.
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