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Año XVI - Madrid, Miércoles 03 de Septiembre de 2014
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Opinion

MERCADOS Y FINANZAS Venezuela

EL NUEVO MODO

Economía transicional (IX)
Santiago José Guevara García* / 17-08-2012
Schmidt-Hebbel y Stiglitz. No son las únicas, pero sí dos referencias de gran valor para lo que nos interesa en esta serie. Nos importan mucho las instituciones sobre cimientos firmes y duraderos y el buen diseño de las políticas. Temas esquivos en un país acostumbrado a la discrecionalidad, diversas formas de irrespeto a la institucionalidad y las conductas arbitrarias. Venezuela es un país en el cual los valores de la norma y el contrato son casi nulos.

Las investigaciones referidas surgen de dos propósitos distintos: una, general, para lo nuestro; la otra, específica al tema de nuestro interés. La primera aplica a una muestra amplia e indiferenciada de países, sin interés en el tema de la transición. La segunda se interesa por lo sucedido y evidenciado en lo que el autor, junto a Sergio Godoy, llama la “transición del socialismo al mercado”. De ambas, lo que nos motiva a citarlas es la demostración del valor de las instituciones y prácticas nacionales para mejores resultados económicos

Una investigación del Profesor Klaus Schmidt-Hebbel, del MIT, “Macroeconomic Regimes, Policies, and Outcomes in the World”, presentada en el 2.008 en Chile y publicada apenas el año pasado, llega a demostrar, con base en una muestra de más de 100 países, con series de 38 años, que la calidad de las instituciones y políticas nacionales están presentes en la explicación de los mejores resultados en todas las áreas de problemas económicos relevantes; es decir, en la selección del régimen de política macroeconómica, la conducta cíclica de la política fiscal, la precisión del banco central en el cumplimiento de las metas de inflación, el largo plazo y la volatilidad del crecimiento y las tasas de inflación.

Por su parte, el Nobel Stiglitz y Sergio Godoy, presentan en el 2.004 y publican en el 2.006, una ponencia llamada “Growth, Initial Conditions, Law and Speed of Privatization in Transition Countries: 11 Years Later”, según la cual –la interpretación es nuestra- el éxito en la transición (sus casos de estudio son el viejo mundo soviético y países bajo su influencia) depende altamente de las instituciones legales nuevas, enfatiza en el valor de las “condiciones iniciales” y plantea una interesante disyuntiva entre velocidad y calidad de las privatizaciones, a favor de la segunda.


Las constataciones de ambas investigaciones no son, sin embargo, comprendidas cabalmente entre interesados. Se confunde instituciones con gobiernos y liderazgos fuertes. Incluso con el autoritarismo o el totalitarismo. Se llega a mencionar a China –un país no democrático- como ejemplo. Lo hacen Stiglitz y Godoy, por su manera de definir la transición, no a la democracia, sino al mercado, aunque al final la excluyen del estudio. Esto introduce, sin duda, una perturbación, porque refuerza las tesis de los proclives al autoritarismo como aliado del capital. De lo cual hay que cuidarse. El ansiado “coordinated development” del Señor Klaus Schwab, del WEF, por ejemplo. Lo cual, en casos, no es más que una burda manipulación, para justificar situaciones de esclavismo o de capitalismo salvaje. O sea, de bajos costos empresariales y altos costos sociales y colectivos, en definitiva.

Las constataciones de este par de investigaciones son de importancia capital para nuestra tesis sobre la relevancia de las instituciones como generadoras de profundidad y estabilidad al proceso económico y todas las otras esferas de la vida social.

Son útiles al caso venezolano. No porque no tengamos referencias propias, sino porque universaliza la evidencia. De hecho, Venezuela dispuso de instituciones fiscales y monetarias apropiadas, desde comienzos del siglo XX, hasta finales de los ’60-’70. Los fondos de tesoro implantados por Cipriano Castro son un antecedente valioso de los ahora llamados fondos de estabilización. Los desarrollos asociados a Román Cárdenas, Alberto Adriani y la creación del Banco Central, bajo normas estrictamente monetarias son activos históricos a revisar. Como también, en sentido contrario, el desmantelamiento de esa institucionalidad a partir de la presencia de Pedro Tinoco, en los gobiernos de Rafael Caldera y Carlos Andrés Pérez, entre finales de los ’60 y finales de los ’70. Para los que llamo “los tribalistas” (nacionalistas en exceso) ahí hay las referencias propias necesarias.

En abundancia, entonces, las reseñas externas mencionadas. Sin instituciones fuertes, políticas profesionales sistemáticas y leyes propias a la democratización y al progreso y la liberalización económica, no hay paraíso.

¿Las tenemos? ¡No! ¿Está presente su búsqueda en los planteamientos programáticos conocidos? ¡No! Los escenarios parecen ser otros. Que no sea por ignorancia o por falta de advertencias que erremos de nuevo. Nosotros cumplimos con nuestra tarea de advertir y proponer.

* Santiago José Guevara García
(Valencia, Venezuela)
sjguevaragarcia@gmail.com /@SJGuevaraG1

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