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Deudas, recortes y falta de credibilidad: los retos de González Anaya al frente de Pemex

María José Pérez / 15-02-2016
Estación de servicio de Pemex

Estación de servicio de Pemex

El nuevo presidente de Petróleos Mexicanos (Pemex), José Antonio González Anaya, se enfrenta a una situación complicada a su llegada a la empresa. Una enorme deuda con proveedores, un petróleo que no deja de caer y unos recortes que no contentan a nadie son algunos de los escollos a los que debe hacer frente.

González Anaya sustituye a Emilio Lozoya al frente de la compañía petrolera tras haber sido destituido por el propio presidente mexicano, Enrique Peña Nieto. En un acto en el que también anunciaba cambios en el sector sanitario y en la Seguridad Social, el propio mandatario le pedía al flamante presidente que lograse el “fortalecimiento financiero y productivo de la empresa en un contexto de bajos precios del petróleo”.

Aunque este era el argumento que esgrimía el presidente mexicano, y es válido pues la mezcla mexicana de exportación (MME) cayó el jueves hasta los 22 dólares, son muchos más los conflictos a los que se enfrentará el nuevo líder de la empresa estatal. Al tener que vender su crudo más barato ha dejado de aportar tanto como antes a las arcas mexicanas, por ejemplo.

Hay que destacar también que la petrolera estatal ha perdido credibilidad a todos los niveles. Ha dejado de ser el tercer exportador de crudo de EEUU y ha sido denunciada por la constructora mexicana Kemed por incumplimiento de contrato, entre otros asuntos. Si a ello se le suma la oleada de despidos que ha anunciado para este año (unos 13.000) y el continuado robo de gasolinas al que sigue haciendo frente, la compañía se encuentra en una situación delicada.

Sin embargo, y a pesar de todo esto, la petrolera sigue invirtiendo, ya que hace unas semanas se hizo con el mayor productor de fertilizante inorgánico de Latinoamérica: Fertnial. Lo que quizás no haya sentado muy bien a sus proveedores , a los que debe (según ellos mismos) 7.000 millones de dólares, otro problema al que debe hacer frente el nuevo presidente.

Durante la toma de posesión de su cargo, además de agradecer que Peña Nieto que le hubiera dado la oportunidad de ostentar el cargo más importante en su carrera, González Anaya aseguró que Pemex se enfrenta a grandes retos ante la crisis internacional del petróleo, pero también ha destacado el talento y el compromiso de sus trabajadores en esta nueva etapa que les toca vivir.

A pesar de que José Antonio González Anaya lleva solo unos días al frente de la petrolera estatal, todos los ojos están puestos en él y en las decisiones que vaya tomando. Desde los trabajadores y jubilados de Pemex, que ven en peligro sus ingresos, hasta el ciudadano de a pie, que está atento a una eventual crisis, pasando por la oposición, que culpa a la reforma energética de Enrique Peña Nieto de todos los males tanto de Pemex como de la economía mexicana.