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EL CAFÉ DE LAS ARTES Argentina

Lewin

Rafael Alba / 17-02-2016
Los habituales de Libertad 8 y el resto de los locales del circuito de actuaciones en directo de los cantautores en Madrid, difícilmente podrán olvidarse de Andrés Lewin. Un compositor único, dotado de exquisita sensibilidad, que nos ha abandonado por sorpresa en los primeros días del año que acaba de empezar.

Lewin formó parte de la última generación de artistas de este género que hace poco más de una década consiguió subirse al barco de unas discográficas a punto de naufragar. Una accidentada travesía en la que algunos afortunados y afortunadas, como Bebe o Conchita, alcanzaron un éxito fugaz, que les permitió convertirse en personajes populares.

Pero la delicadeza de la música de Lewin, demasiado sutil, para los canales comerciales al uso y el consumo masivo, le impidió coger aquella ola, a pesar de haber grabado en la época un excelente disco, titulado ’Agencia de Viajes’, que contó con el aval de músicos insignes como el gran guitarrista Nacho Sáenz de Tejada, también desaparecido ya, y la producción de Gonzalo Lasheras y Tito Dávila.

Aún grabaría otro más en 2008, ‘Animales y Aeropuertos’, que tampoco conseguiría llegar a las grandes audiencias. Y una vez más, Andrés asistió como espectador al trabajoso éxito conseguido a golpe de redes sociales y boca a oreja por otros compañeros de escenario como Luis Ramiro o Marwan, más orientados hacia géneros de fácil asimilación como la canción romántica de toda la vida.

Nada que ver con el mundo mágico, y a veces atormentado y lleno de dudas, de un artista que, además, jamás oculto su homosexualidad. Una circunstancia que, de alguna forma, también contribuyó a alejarle del furor de las nuevas fans, consumidoras voraces de historias rosas algo subidas de tono.

Lewin mantuvo un resistente núcleo de seguidores y el aprecio y la admiración de todos aquellos amigos y colegas que habían tenido quizá más suerte que él. Y, gracias a eso, seguía impartiendo lecciones magistrales en los escenarios, a veces por la tarde y en domingo, a unas horas poco usuales en este tipo de conciertos.

Pero justo ahora, la suerte de Lewin había empezado a cambiar. Acababa de grabar otro disco, ‘La Tristeza de La Vía Láctea’, con la ayuda del productor Pablo Cebrián, y, según su entorno más cercano, estaba muy satisfecho con el sonido que habían conseguido. Pensaba que por fin iba a poder presentar un trabajo, que haría justicia a sus canciones.

Lewin, incluso había cerrado con la sala Galileo de Madrid la fecha de la presentación del álbum que iba a tener lugar el próximo 11 de febrero. Sin embargo, falleció justo cuando iban a empezar las sesiones de mezclas y no pudo oír el resultado final ni tampoco ver el diseño de la portada que había realizado para el disco su amigo Jesús Sarabia.

Pero, como explicaron Pablo Cebrián y Conchita esta semana en ‘La Fidula’, durante la última edición de ‘Radio Persona’, la ‘perfomance’ radiofónica que dirige el también cantautor Andrés Sudón, ese disco póstumo de Lewin verá la luz en la fecha prevista y la presentación también tendrá lugar, porque sus amigos y compañeros se han aliado para hacerlo posible.

Será, sin duda, un concierto emotivo, en el que la luminosa melancolía que emanan las canciones de este artista irrepetible acariciará de nuevo a la audiencia gracias a las voces de sus colegas más cercanos, como Tontxu o los ya mencionados Conchita, Marwan o Luis Ramiro, que están decididos a que ni el público en general ni los aficionados al género olviden lo mucho que le debe a Andrés Lewin.