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POLÍTICA Brasil

Rousseff encuentra un aliado de peso contra su juicio político

Americaeconomica.com / 23-03-2016
Dilma Rousseff, presidenta de Brasil

Dilma Rousseff, presidenta de Brasil

La presidenta de Brasil, Dilma Roussef, ha anunciado que jamás renunciará y ha condenado el proceso de juicio político en su contra. No es la única, quien pidió en su el juicio político contra el expresidente Fernando Collor de Mello, ha asegurado que “no hay fundamentos para abrir este proceso”.

En una entrevista con Deutsche Welle, el que fuera en 1992 presidente de la Orgen de Agogados de brasil (OAB), Marcello Lavenère, y propició el juicio político que se saldó con la dimisión del presidente Collor de Mello, ha asegurado que no existen fundamentos para abrir el proceso de destitución contra la actual mandataria.

Tal y como recoge América Economía, Lavenère ha asegurado que los dos argumentos que se esgrimen para sacar a Dilma del poder son maniobras fiscales para maquillar las cuentas públicas y un dictamen del Tribunal de Cuentas que recomienda rechazar estas cuentas, Según él, “esto no corresponde a los crímenes que contempla la Constitución para abrir un proceso”.

Sobre la intención de algunos diputados de incluir en la petición de destitución la denuncia del senador Delcídio Amaral (que acusa a Rousseff de participar en el desvío de dinero en la empresa estatal Petróleos Brasileños, Petrobras) ha recordado que el ministro del Supremo Tribunal Federal no aceptó la denuncia, de modo que no vale como prueba.

A diferencia del caso de 1992, ha considerado que en esta ocasión la sociedad está polarizada mientras que hace tantos años, todo el mundo se echó a las calles para pedir la destitución del mandatario. En esta ocasión, tres millones de personas se han manifestado para pedir la salida de la que fuera una de las líderes más queridas de Latinoamérica.

Pese a que a la mandataria cuenta con algunos apoyos, la presión no hace sino multiplicarse, mucho más después del intento frustrado de nombrar al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva ministro de la Casa Civil. La medida, vista por la opinión pública como un intento de la mandataria de evitarle a su ‘padre político’ ser juzgado por el juez Sergio Moro, la ha hecho perder más puntos.

La relación de Lula con Petrobras, así como las dudas que pesan sobre la propia mandataria, han supuesto un duro golpe contra la credibilidad de la presidenta que se niega a renunciar. “No hay lugar para medias tintas: lo que está en curso es un golpe contra la democracia. Jamás renunciaré”.