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El caso Petrobras sigue golpeando al entorno de Dilma Rousseff mientras ella busca apoyo internacional

María José Pérez / 21-04-2016
Estación de servicio de Petrobras

Estación de servicio de Petrobras

Mônica Moura, esposa y colaboradora de Joao Santana, jefe de campaña de varios líderes latinoamericanos, ha señalado al exministro de Economía de Brasil, Guido Mantega, como parte del pago ilegal a la campaña de la presidenta Dilma Rousseff mientras ella se refugia en Nueva York.

La publicista ha asegurado que el propio Mantenga se ha reunido con ella y que en alguna ocasión le ha presentado a directivos de la empresa estatal Petróleos Brasileños (Petrobras) para poder llevar ha cabo los pagos. Mantega ha reconocido conocer a la pareja de Santana, aunque no los pagos ilegales que se le imputan.

Mantega, todo esto según Moura y tal y como recoge el diario brasileño o Globo, estos pagos nunca pasaron por las cuentas del Partido de los Trabajadores (PT), de manera que no fueron declarados a la Corte Electoral. Por si esto no fuera suficiente, Moura (que busca un acuerdo favorable con la Justicia) ha manifestado que tanto ella como su mujer recibieron sobrepagos en su trabajo en la campaña de 2014.

Joao Santana y su esposa Mônica Moura, son conocidas por haber trabajado en las campañas del dominicano Danilo Medina, de los brasileños Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff, del salvadoreño Mauricio Funes, del peruano Ollanta Humala y de los venezolanos Nicolás Maduro y el fallecido Hugo Chávez.

Hace unos meses ambos se entregaron de modo voluntario a las autoridades el pasado mes de febrero y desde entonces han intentando encontrar una salida a la situación en la que se encuentran. Han señalado a muchos de sus representados e incluso a personas que ya han fallecido como el venezolano Hugo Chávez.

Según Moura, un ejecutivo de la constructora brasileña Odebrecht, Fernando Migliaccio aportó fondos ilegales a la última campaña del fallecido mandatario bolivariano que podrían haber ascendido a los 750.000 dólares. También acusó en su momento a José Eduardo Santos de Angola de haber recibido pagos ilegales en su campaña, lo mismo que en una campaña electoral panameña.

El señalamiento de Mantega es otro golpe para la ya devastada imagen de la presidenta brasileña, que se encuentra en Nueva York en la cumbre del clima de Naciones Unidas mientras la situación se le escapa de las manos cada vez más rápido. No solo debe enfrentarse el juicio político por el que podría perder su cargo debido a una financiación opaca de su campaña, sino que el caso Petrobras no hace sino embarrarla cada vez un poco más.

Su padre político Luiz Inácio Lula da Silva, su vicepresidente Michel Temer (que parece tenérsela jurada para ocupar su puesto si finalmente es destituida), su publicista en campaña y ahora el que fuera su ministro de Hacienda han sido señalados en el escándalo de la petrolera.