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POLÍTICA Argentina

Un sector del sindicalismo peronista se enfrenta a los Kirchner

Americaeconomica.com / 27-10-2009
Los Kirchner están perdiendo algunos de sus apoyos más importantes. El matrimonio que gobierna en Argentina ha contado históricamente con el respaldo del sindicato peronista, un bloque tan heterogéneo como fiel a las políticas de la pareja. Sin embargo en los últimos meses han ganado peso voces críticas con los titulares del poder ejecutivo del país. En concreto la Corriente Clasista y Combativa (CCC) liderada por Eduardo Delmonte.

La CCC se está configurando como una fuerza emergente dentro del sindicato que le planta cara a los Kirchner, este martes volvieron a levantar la voz contra las políticas llevadas a cabo por el gobierno. La ocasión fue la visita de Cristina Fernández de Kirchner a la fábrica de General Motors de Alvear en la provincia de Santa Fe.
Con esta excusa, piqueteros de la Corriente Clasista Combativa cortaron la autopista Rosario-Buenos Aires, vía que lleva directamente a la sucursal de la empresa automovilística.

El motivo de este corte, según los sindicalistas críticos es llamar la atención de la presidenta ante lo que ellos denominan fracaso de las reuniones con funcionarios de Desarrollo Social a quienes exigen ayuda estatal.

Se refieren a los 70 millones de dólares que el Estado argentino entregó a la automovilística con un crédito blando, con fondos de la Ansés (la administración nacional de la Seguridad Social) es decir con dinero público.
La ayuda financiera forma parte del denominado Proyecto Viva que ha impulsado
La producción del Chevrolet Agile en la factoría de Santa Fe. El nuevo modelo está destinado a mercados emergentes como la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Su desarrollo en esta zona sirvió para ampliar la planta de soldadura y robotizar varios sectores de producción.

Con el dinero el gobierno argentino financió el 58 por ciento del proyecto de la General Motors de Alvear tomando en garantía hipotecaria el inmueble de la fábrica más una prenda flotante sobre 15 mil vehículos y los contratos de exportación de la compañía.

La medida fue tomada en su momento como audaz ya que el anuncio se hizo en plena crisis internacional (el pasado 4 de junio) y a tan sólo pocos días que la casa matriz de GM se presentara en bancarrota ante el Tribunal de Quiebras de los Estados Unidos, situación que derivó en la intervención del gobierno del propio Barak Obama que dio participación estatal a la empresa para evitar su desplome final.

Más allá de una medida de impulso económico, darle fondos a la General fue una maniobra política. Santa Fe es la provincia que encumbró a los Kirchner a la política de primer orden. Se trata de su cuna política, sin embargo, desde las elecciones de 2007 la preponderancia del matrimonio en esta zona ha disminuido. En ese sufragio resultó ganador Hermes Binner, convirtiéndose así en el primer gobernador socialista de la Argentina tras 24 años de gobierno consecutivo del Partido Justicialista (de los Kirchner) en la provincia de Santa Fe.

Fuentes empresariales argentinas consideran que el esfuerzo del gobierno Kirchner por mantener abierta la planta de Alvear no es más que una estrategia para reconciliarse con la provincia y volver a captar apoyos en la zona. Así prepararían un colchón blando para una hipotética futura salida de la política nacional para volver a una actividad concentrada en Santa Fe.

A pesar de esto, los Kirchner se han encontrado con un escollo dentro de su propio partido, los piqueteros que ahora niegan el apoyo al gobierno incluso en su provincia fetiche y que cada vez cobran mayor presencia.

Desde la CCC explican que su objetivo es juntarse con otras organizaciones, convocar a la Iglesia, a los centros de estudiantes para no quedarse solos en sus reclamos. Fuentes de la Corriente Clasista Combativa manifiestan que en el diálogo que mantienen con el gobierno de Cristina de Cristina Fernández de Kirchner deben tratarse temas que tienen que ver con la pobreza estructural en la Argentina, los planes de vivienda populares, la situación del trabajo y el desempleo.

Además han argumentado que General Motors hizo fortunas gracias al dinero argentino y ahora está llevando los resultados de ese dinero a su país de origen (Estados Unidos). Los seguidores de Delmonte defendieron que con esta inyección de solvente se crearon empleos, cosa que según la CCC, debería haberse conseguido sin necesidad de este financiamiento.