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Viernes, 23 de Febrero de 2000

La epidemia de las 'vacas locas' sigue expandiéndose

La crisis del ganado vacuno llega a los países latinoamericanos

Por Norma Fernandez

Está claro que el ganado vacuno no pasa por su mejor momento. Hace dos meses Europa volvió a encontrarse con varios casos de Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB), más conocida como mal de las “vacas locas”. Al principio las autoridades correspondientes pensaron que en poco tiempo iban a poder controlar la situación, pero las cosas no han salido según lo planeado y en la actualidad la alarma ha sobrepasado las fronteras del Viejo Continente.

Latinoamerica El pasado 19 de enero, Panamá prohibió la entrada de salchichas y embutidos europeos elaborados con sesos y médula ósea de bovinos, el esperma de buey y embriones que se utilizan para la cría artificial. Las autoridades panameñas también prohibieron el uso de harinas cárnicas para pienso animal, consideradas el vehículo transmisor de la dolencia que afecta a las vacas y a las personas que consumen la carne de vacuno. Después de Panamá, otros tres países de la región, Ecuador, Brasil y Honduras prohibieron la entrada de carne procedente del Viejo Continente. Pero las consecuencias de esta enfermedad no se han limitado a problemas sanitarios y ganaderos sino que también han provocado problemas diplomáticos. Canadá ha embargado la carne procedente de Brasil, debido a las sospechas de un foco infeccioso del EEB en su carne.

Pero los problemas no acaban ahí, ya que los ganaderos franceses han quemado recientemente carne argentina por considerarla como competencia ya que la población no quiere comprar carne francesa. El mal de las “vacas locas” está arrasando la ganadería europea y se transmite cuando los rumiantes ingieren harinas cárnicas utilizadas como pienso animal. El mal se aloja en la médula espinal y en el cerebro de los rumiantes. La enfermedad afecta al ser humano que se alimente de este tipo de carne y en la actualidad más de 100 personas han muerto en Europa. El ganado vacuno está de capa caída, y la población tiene miedo, disminuyen las compras de carne, y aumenta la desconfianza, pero parece que el problema no tiene una solución a corto plazo.

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