Semanario
de información económica y financiera

Viernes, 23 de marzo de 2001

La "tribu" periodística en América Latina

Por Ander Estrada
(México DF)


La vocación de periodista suele manifestarse a temprana edad, o es fruto de desengaños profesionales en escritores, abogados y funcionarios de la banca. En la mayoría de los casos, los miembros de "la tribu" soñaron de pequeños con ser como Tintín o encontraron la luz, como Pablo de Tarso camino de Damasco, en la rutina de un escritorio. En mi caso, mi padre logró convencerme a tiempo de que la sotana me privaría de seguir jugando a los médicos con las amigas del barrio. Al grano. Por convicción o conversión, los periodistas tenemos la suerte de disfrutar trabajando. Pero a veces, muchas, el trabajo periodístico implica riesgos, especialmente en América Latina.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) celebró la semana pasada una de sus asambleas anuales en la ciudad brasileña de Fortaleza. Allí se supo que seis colegas han sido asesinados en el último semestre: tres en Colombia, uno en Uruguay, otro en Haití y otro en México. Según el Comité de Protección a los Periodistas (CPJ), 24 fueron asesinados en todo el mundo el año pasado. Mas allá de las frías estadísticas, resulta evidente que a América Latina le queda mucho por hacer en materia de libertad de expresión y en lo tocante al derecho de los ciudadanos a ser informados. Pero los atentados a la libertad de prensa no se cometen en países aislados, por el contrario es la regla general aunque les pese a algunas democracias travestidas.

La SIP, que agrupa a 1.200 medios, cita en concreto a: México, Argentina, Nicaragua, Costa Rica, Chile, Uruguay, Venezuela, Colombia, Perú, Guatemala, Paraguay, Brasil, Cuba, Haití, Bolivia... En fin, casi nadie se salva. Según la SIP, " los años más oscuros del autoritarismo han quedado atrás en América Latina, pero aún persisten las amenazas contra la libertad de expresión, a veces enmascaradas con ropaje de legalidad". El presidente de la SIP, Danilo Arbilla, asegura que " el panorama de la prensa en este continente es mejor que antes, pero sigue siendo grave y los poderes judiciales parecen ser la gran amenaza".

Algunos ejemplos concretos ilustran la situación. Las amenazas y atentados contra periodistas en Colombia, los insultos de Hugo Chávez en Venezuela, la colegiatura obligatoria en la Nicaragua de Arnoldo Alemán, el siniestro control que ejercía Fujimori en Perú o la censura anacrónica de Chile donde no se puede enviar por correo una cinta de vídeo sin que se someta a la censura.

En las conclusiones de la reunión de Fortaleza el gran premio se lo lleva Hugo Chávez, el único jefe de Estado al que se menciona expresamente: "la finalidad de su política no puede ser otra que ejercer el poder absoluto en la divulgación de informaciones y opiniones, propia de los regímenes autoritarios". Chavez, no sé si lo saben, tiene su propio programa de radio: Aló Presidente; claro que también lo tiene el presidente de México: Fox en vivo, Fox contigo. Esperemos que no cunda el ejemplo, o de lo contrario los periodistas tendremos que olvidarnos de viajar a la Luna con Milú, volver al solitario de la computadora o, en el peor de los casos, retomar la sotana y dejar de jugar a los médicos.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.