| Viernes,
29 de Junio de 2001 AMERICA
TAMBIEN EXISTE El
trío calavera Por
Ander Estrada (México DF)
No se trata ya de viejas glorias como Pinochet, Videla o Rios Mont, no. Se trata
de que cuando supuestamente América Latina había superado la época de las dictaduras,
van y nos la meten doblada. Estoy hablando de ayer, de la década de los 90. De
personajes que bajo el manto de la democracia actuaron con total impunidad, se
pasaron las leyes por el arco del triunfo y amasaron fortunas mientras sus pueblos
se empobrecían cada vez más con los réditos de la globalización. Los
más indignos representantes de esa generación de políticos mafiosos por órden
geográfico de norte a sur son: Carlos Salinas de Gortari, Alberto Fujimori y Carlos
Menem. Los tres tienen varias cosas en común: son los personajes mas odiados del
continente, son multimillonarios, tienen problemas con la Justicia y han sido
presidentes. Seguramente coinciden en otros aspectos de su vida que evitaremos
mencionar para no hacernos dignos de una demanda. Salinas
tiene a un hermano en la cárcel por el asesinato de su cuñado (José Francisco
Ruiz Massieu, presidente del PRI), millones de mexicanos abrazaron la pobreza
en su sexenio y él disfruta de un autoexilio entre Irlanda y la perla del Caribe
(Cuba). Fujimori
dió un autogolpe, violó los Derechos Humanos, es investigado por narcotráfico,
venta ilegal de armas, corrupción... (más lo que pueda 'cantar' Montesinos) y
prefirió Japón para su exilio dorado. Menem
(cruzar los dedos al leer su nombre ante su fama de gafe) está procesado
por venta ilegal de armas, investigado por enriquecimiento ilícito, está bajo
arresto domiciliario y encima se casa con la deslumbrante exmiss universo Cecilia
Bolocco (envidia del autor). Pero lo más grave de todo es que su particular sindicato
del crimen actuó sin que países como España, a los que se les llena la
boca criticando a los de siempre, cuestionaran lo más mínimo estas democracias
travestidas de América Latina. No sólo no lo denunciaron (que no digan
que no lo sabían porque la prensa si lo hizo) sino que les siguieron el juego
con mayor o menor simpatía en cumbres, visitas oficiales y otros festejos político-festivos.
Lo que quiero
decir es que hay un doble rasero a la hora de identificar a los mangantes de este
continente latino en función de proximidades ideológicas o intereses económicos.
Y los chorizos son igual de izquierdas que de derechas o si privatizan o no las
empresas estatales. Las malas experiencias políticas de los últimos años en Latinoamérica
no son sólo responsabilidad de los protagonistas sino también de aquellos
que con su silencio los han avalado. De
nada sirven las lecciones de democracia que tanto les gustan a algunos si a la
hora de la verdad se baila al son del Trio Calavera, con todo el respeto para
los ilustres músicos.
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