Semanario
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Viernes, 6 de Julio de 2001

 

AMERICA TAMBIEN EXISTE

Las decepciones de Aznar en México

Por Ander Estrada
(México DF)

 

"Escocido el 4 de julio", no es el título de una película. Es como se volvió a España José María Aznar tras su segunda visita oficial a México. Y la verdad es que toda la culpa no fue suya, al menos no toda.

El viaje no empezó con buen pie. En los preparativos estaba previsto que el Presidente español llegara a México el sábado 30 de junio y pasara el fin de semana en las playas de Huatulco (costa del Pacífico) o cualquier otro sitio en compañía de Vicente Fox. Una especie de nueva versión de los encuentros informales que le gustan a Aznar en quintas, cotos y otros lugares de reflexión. No pudo ser, según la versión oficial, por problemas de agenda. Pero lo cierto es que Fox tenía otras cosas más importantes que preparar como se supo más tarde y contaré una líneas mas abajo. Vamos por partes.

Por lo visto Aznar basa las relaciones internacionales de España en las relaciones personales que pueda establecer con los diferentes mandatarios mundiales. Una suerte de: como Bush y yo somos amigos, España va bien y defiendo el escudo antimisiles de Star Treck. Pero en América Latina no tiene grandes amigos, así que había que hacerse amigo del mejor valor en alza (planteamiento que ya está en duda): Vicente Fox.

Pues de fin de semana nada. Primera decepción. La visita oficial empezó entonces el lunes 1 de julio. El primer acto era la ceremonia de bienvenida en el magnífico Palacio Nacional: orquesta, niños con banderitas, alfombra roja... en fin un recibimiento como a Hernán Cortes a quien Moctezuma colmó de regalos para evitar lo inevitable.

Todo estaba listo y va Fox y se casa una hora antes. A las ocho de la mañana y para respiro general del personal, el Presidente mexicano hizo Primera Dama a Martha Sahagún, hasta entonces portavoz del Gobierno (por eso digo respiro general). Claro, ni alfombra, ni niños y...ni titulares para Aznar. La noticia ya no fue la visita sino la boda, la foto ya no fue Aznar en Palacio Nacional sino los novios dándose un tímido y torpe muerdo. Aznar, sorprendido como todos, sólo pudo reaccionar con la gracia que le caracteriza felicitando a los novios por la temprana hora del enlace para aprovechar bien el día. Segunda decepción.

El resto del programa se desarrolló con mas felicitaciones, compromisos de inversión y comercio con España ante la desaceleración de EEUU, party line a tres bandas con Bush y la promesa mexicana de aumentar la cooperación policial y judicial en la lucha contra ETA.

Todo iba bien salvo algún desliz de Moncloa sobre la sucesión de Aznar quien, en su críptico estilo, dijo a la prensa mexicana que la vida estaba llena de buenas tentaciones.

Pero el último día, el miércoles 4 de julio, mientras el Presidente español visitaba la inversión de Iberdrola en Monterrey, se conoce que la Justicia mexicana deniega la extradición del presunto etarra Lázaro Galarza Larrayoz. Toma esa. Dos días antes se les había llenado la boca con la buena sintonía en la lucha contra los asesinos y va la Corte Suprema y deja a Fox y Aznar con el .... al aire (palabra de cuatro letras que el lector puede introducir a su antojo). Tercera decepción.

Lo que pudo haber sido el cénit de las excelentes relaciones alcanzadas en los últimos años, quedó como un viaje de anécdotas, torpezas y comentarios chuscos. No es de extrañar que al final se suspendiera un encuentro informal de Aznar con la prensa española. Había que evitar la típica pregunta de comentarista deportivo al entrenador tras perder el partido: "Míster, ¿no pudo ser?".

Edita Asesores de Publicaciones S.L.