Semanario
de información económica y financiera

Viernes, 13 de Julio de 2001

 

DESDE EL MALECON CON...

Adiós a la esperada herencia

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)

 

Las cosas tienen olores. Si no es así, preguntarle a cualquier cubano a qué le huele este u otro asunto. Ese extraño y aún no descubierto olor a "fu" o a "embarque" es lo que ahora están pensando los ni se sabe cientos de ciudadanos que aspiraban a ser los primeros millonarios en un régimen socialista. Todo, por cuenta de la popular monja millonaria, que a ver si ya finalmente puede descansar en paz la pobre mujer porque se acaba de comprobar que no hay ni un kilo prieto (moneda ya inexistente que era el centésimo del peso) para sus herederos.

Sobre la famosa herencia del español Francisco Manso de Contreras allá por el distante siglo XVIII se ha estado hablando en Cuba desde hace casi dos años. Sus tres hijas herederas decidieron vestir los hábitos de monjas y una de ellas, luego de un tropiezo que le costó un embarazo, fue la que envió la suculenta fortuna a Inglaterra. Así al menos reza ese cóctel de historia, mito, leyenda y embuste colectivo. Encima resulta que el Banco de ese país ha buscado hasta en los sótanos, conductos de calefacción, debajo de las alfombras y hasta en viejas bolsas de té sin encontrar absolutamente nada.

De modo que no me cuesta mucho trabajo imaginar a todo un Sir inglés apoyándose en un castellano chapurreado decir que lo de la monjita ha sido una auténtica coña elaborada por algún desconocido "sin ánimo de lucro".

Francamente lo siento de veras por mis compatriotas porque según la repartición que ya cada uno daba por segura le hubiese permitido vivir algo mejor dentro de tantas limitaciones actuales.

Sin embargo, la historia ha servido para profundizar las relaciones familiares entre los de aquí y los de Miami, también aspirantes a la lluvia monetaria. Por tanto, en estos días de sofocante calor, lo mejor será tratar de lejos a cualquier Manso o Contreras...

Edita Asesores de Publicaciones S.L.