| Viernes,
27 de Julio de 2001 DESDE
EL MALECON CON...
Que el imperio no de consejos Por
Aurelio Pedroso (La Habana) Minutos
después de las cuatro de la mañana, el sistema de altavoces ubicado en el Malecón
habanero y un grupo importante de avenidas y calles que desembocan a él, comenzó
a trasmitir música principalmente de los cantautores Pablo Milanés y Silvio Rodríguez.
Se trataba del preludio de una de las manifestaciones más multitudinarias que
el Gobierno cubano haya celebrado en los últimos meses. Millón
y "piá" es la frase con la cual los cubanos no precisamos exactamente la cuantía,
pero sí queremos dejar por sentado de que se trata de una cifra respetable. En
La Habana, los festejos por el 48 aniversario del asalto al cuartel Moncada en
1953, acción militar liderada por el comandante Fidel Castro, que al final dio
al traste con la dictadura de Fulgencio Batista e instauró en 1959 el camino hacia
una revolución socialista. Al
paracer, la gente hizo caso omiso al llamamiento del portavoz de la Casa Blanca
de que cada cual permaneciera en casa meditando quién era realmente el responsable
de los avatares del pueblo cubano. La cifra estimada por las autoridades, que
era de un 1,2 millones bien pudo haberse superado porque por venir, llegaron simpatizantes
desde lejanas provincias como Ciego de Avila, a casi 600 kilómetros de
la capital. Y
he aquí lo que no me cansaré de repetir. Las notables incomprensiones de la política
norteamericana para con la isla desde hace ni se sabe cuántas administraciones.
Tal vez si el "recado" hubiese venido de otra parte alguien lo hubiera tomado
en serio, aunque al final a ningún cubano, piense como piense, le agrada que desde
fuera le digan qué debe hacer. Disgustos
y descontentos hay entre la gente. Entre esa gente que en impresionante masa le
ha seguido los pasos al comandante luego de que él iniciara el desfile para el
"conato" respectivo frente la Oficina de Intereses norteamericanos en el afán
del levantamiento del bloqueo y ahora además, la libertad de cinco agentes que
guardan prisión en Miami por un delito de espionaje y que aquí se sostiene son
inocentes y deben regresar a casa. Y se dice esto de tal forma porque una buena
parte del pueblo cubano ha sabido aquilatar de toda una vida que el imperio no
nos ha reportado grandes beneficios, amén de esa prepotencia que aquí desagrada
e irrita. Otra
cosa son los problemas internos con causas en los propios EEUU y en la propia
isla. Por todo ello, no existe la menor incongruencia. Pasarle el mensaje a los
gringos, que lo otro será problema nuestro. |