| Viernes,
17 de agosto de 2001 DESDE
EL MALECON CON...
Cohibas a la plancha Por
Aurelio Pedroso (La Habana) La
gastronomía cubana acaba de sumar a su amplio y rico historial una modalidad tan
absurda, que es capaz de conducir a un hospital psiquiátrico al contable extranjero
responsable de los gastos de sus representantes en La Habana. Con todo el contrasentido
del mundo, que al final resultará no tan sin sentido, usted acude por órdenes
de su casa matriz a ofrecerle una comida a alguien y al final viene la sorpresa.
La tarjeta de crédito, aunque sea de oro, plata o platino, no funciona, no hay
líneas disponibles o sencillamente no está apta para abonar la consumición. Un
marcado interés en que la gente pague en efectivo. Pero
como la cántara ha ido tantas veces a la fuente, pues en esta oportunidad se rompió
en pedazos. El etranjero no da su brazo a torcer, "que no, que haga usted
todo lo posible porque carezco de efectivo". Y el cliente ahí, "plantado"
en siete y media. "Y si le parace bien, envíeme la cuenta a Europa o Singapur".
La demora en
la respuesta sirvió para concebir una solución magistral. Todos en pie hacia la
casa del tabaco, una empresa completamente diferente en sus funciones y mandos.
Pues allí entonces la factura por el importe de la comida pero equivalente a una
caja de puros Cohiba. De modo y manera que ante los ojos de nuestro contable o
auditor, que ya se sabe tienen "filo" hasta en el tacón del calzado, ese día aciago
nos comimos en la mesa 24 excelentes puros acompañados de cerveza y café.
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