| Viernes,
31 de agosto de 2001 DESDE
EL MALECON CON...
Mucha calderilla gringa Por
Aurelio Pedroso (La Habana) Los
empleados de los bancos cubanos se enteraron por el periódico, que ese día daba
una importante noticia que les haría trabajar más durante la jornada laboral.
Tal parace que lo leyeron, comentaron entre cajas y luego vino el aluvión humano.
En La Habana, en Cuba ya no quedan alcancías (huchas). Y eso que últimamente habían
reaparecido en los mercadillos privados y el de las industrias locales aquellos
cerditos de yeso con la rajita sobre el lomo. El
tema en cuestión es que hasta el 15 de octubre tendrán curso legal en toda la
isla unas monedillas pioneras de la entrada del dólar y que eran acuñadas por
el extinto INTUR (Instituto Nacional de Turismo y Recreación). La gente desde
entonces les comenzó a llamar "chavitos" sin una lógica explicación. Pero resulta
que también estarán proscritas las monedas gringas que por esas maravillas del
mercado callejero iban y venían a Santiago de Cuba (900 km al este de la capital)
casi en el mismo día. El
Banco Central de Cuba (BCC) ha dado a conocer que dada la abundancia actual de
las fraccionarias del llamado Peso Convertible (de igual valor al dólar norteamericano)
éstas serán las únicas autorizadas para circular. Por ello, la razón de la estampida
de los ahorristas por cuenta propia y sin banco de por medio a cambiar la "calderilla".
Una "calderilla" que según algunas cajeras llegó a sobrepasar los 100 y 200 dólares.
¿Cuánto se cambió? es algo que difícilmente las reservadas autoridades
del BCC dan a conocer, pero que obviamente dará una magnitud del ahorro en propia
casa. Ahora mucha
gente se pregunta si mañana, con igual procedimiento, dan a conocer que los billetes
gringos serán nuevamente repatriados a EEUU. Será, indudablemente una conmoción
nacional porque para nadie es secreto que aquí hay quienes guardan en casa una
auténtica fortuna con vistas al "día después de". A
ver qué pasa, porque esto de las calderillas bien pudiera ser un primer paso en
un país donde debe ponerse coto a la doble y hasta triple circulación monetaria. |