| Viernes,
14 de septiembre de 2001 DESDE
EL MALECON CON...
El cumpleaños de Cachita Por
Aurelio Pedroso (La Habana) Lo
mejor que tuvo la celebración del día de la Santa Patrona de Cuba, nuestra Caridad
del Cobre fue que no hubo que lamentar tan siquiera un incendio de mínina magnitud
porque en realidad motivos sobraban. La
víspera (viernes 7) en muchos hogares el advenimiento consistió en proporcionarse
de buen ron, buena comida, buena música y una no muy buena vela, que por suerte
ya se pueden encontrar en moneda nacional. Pues con tales ingredientes, la fiesta.
A todo volumen, que ya se sabe mientras más alta sea mejor estará evaluado después
el jolgorio. La vela prendida toda la noche frente al altar, la foto o la figurita
de yeso. El ron haciendo de las suyas y ninguno o casi ninguno recordando a la
virgen. La gran
ventaja de nuestra patrona es que tiene una envidiable dualidad por encima del
resto de las 10 999 vírgenes registradas. Es válida para los católicos y pàra
los practicantes de los ritos afrocubanos de santería. En esta última toma el
nombre de oshún y su vestimenta es toda de color amarillo. Fiestas
y procesiones hubo por doquier. De entrada, desde hace algunos años, las autoridades
políticas han autorizado ciertas procesiones por la vía pública a las que se se
suman una buena cantidad de devotos y curiosos que nunca faltan. En
ese noble propósito de servir a los unos y a los otros cabe apuntar que en Cuba,
sean blancas, mulatas o negras priman los nombres de Caridad o Regla, otra virgen
no tan venerada como la Caridad, pero que también mueve a mucha gente. Por supuesto
que no faltan las que quieren estar en paz con las dos. Esas son las llamadas
Regla Caridad. En
fin, que estuvimos de fiestas, pero además de casamientos y bautizos porque el
día resultaba ideal y ojalá la oficina de prensa de la iglesia católica nos "confiese"
las cifras. Serán interesantes, sin duda. Como también la avalancha de personas
hacia el santuario de El Cobre en la distante Santiago de Cuba (casi 900 km) al
este de La Habana. Un
santuario digno de visitar para tener una idea hasta dónde llega la confianza
en la virgen. Allí, y creo que sin sistema de alarmas porque la iglesia lo ha
determinado, están el medallón de oro por el Nobel a Hemingway, charreteras de
altos grados militares y hasta un sencillito lápiz que un niño le ofreció en su
momento a la virgencita por haberle ayudado con las buenas notas de la escuela.
Por haber cosas, hasta tierra de países donde cubanos han combatido y regresados
vivos o muertos. Vamos, de todo. La
gente aquí seguirá por los siglos de los siglos creyendo a sus formas y maneras.
Quedamos pocos, la verdad, que no creemos en nada. Pero somos minoría que no mandamos
ni debemos mandar contra algo tan arraigado. De todas formas, los milagros de
la virgen están en las calles y campiñas. A muchas personas se las han concedido
impresionantes peticiones. Otras, deberán aguardar. Entre las peticiones de los
de Miami, más los de Cuba, más los otros tantos que andan por ahí habrá que tener
mucha paciencia que todo llega, como me dijo el cura párroco de la iglesia vecina. |