| Miércoles,
17 de octubre de 2001 DESDE
EL MALECON CON...
La particular guerra de Cuba Por
Aurelio Pedroso (La Habana) Desde
hace más de cuatro décadas la termonología militar forma parte del habla común
del cubano de hoy día. Es tan abarcador el término "guerra", que cada cual libra
por ahí sus singulares combates. La guerra contra la suegra, la guerra para que
le atiendan bien en cualquier establecimiento público, la guerra para que no le
roben en la cuenta, hasta la guerra por tratar de cocinar algo variado y que alcance
para todos. La
ventaja de esta guerra es que uno no muere destrozado por la metralla. Eso sí,
le puede sobrevenir un infarto con iguales resultados: ir camino de "bocarriba"
(el cementerio). Casi el mismo día de lasTorres Gemelas, en Cuba comenzaron a
cambiar las cosas. Había llegado la "guerra". De mal en peor, como dice una mujer
que renta habitaciones. Pues como apenas hay turismo, ella no puede alquilar y
encima está en la obligación de pagar el elevado impuesto mensual que resulta
fijo, tenga o no huéspedes en casa. Muchos
parientes de Miami (entiéndase que escribimos sobre las remesas) han quedado sin
empleo. Y ya el recado ha llegado, que no hay "plata" para mandar. Una buena parte
del amplio personal que labora en instalaciones turísticas está en casa aguardando
un mejor momento en que turistas y dólares aparezcan por el aeropuerto. Los
ahorros de algunos han tocado fondo en el desespero de comprar conservas enlatadas,
azúcar, sal, baterías y hasta cigarrillos que es mucho decir. Los apagones han
comenzado a dar señales de oscura vida y no porque se carezca de combustible,
sino todo lo contrario, porque debe ahorrarse. Por
suerte, la cartilla de racionamiento de momento no ha sufrido el más mínimo cambio.
Sin embargo, el dólar sí. En las casas de cambio oficiales ahora se puede vender
un dólar por 23 pesos cubanos, es decir, uno más. La gente sigue a cada paso la
excelente cobertura de la otra guerra en Afganistán que la televisión cubana viene
dispensando. Bien saturada de CNN y TVE. Así
vamos. No dentro de la guerra, pero en esta guerra tan nuestra. "De pie y luchando",
como se dice en la calle. |