Semanario
de información económica y financiera

Viernes, 19 de octubre de 2001

 

AMERICA TAMBIEN EXISTE

Pancho Villa y Bin Laden

Por Ander Estrada
(México DF)

 

Hasta el pasado 11 de septiembre sólo en una ocasión los norteamericanos han sufrido una agresión en su propio territorio. Todas las guerras en las que ha participado EEUU han tenido lugar fuera de sus fronteras, lejos del suelo patrio. El protagonista del ataque era mexicano y se llamaba Doroteo Arango, conocido como Pancho Villa.

En marzo de 1916, Villa y sus hombres atacaron la ciudad de Columbus, en Nuevo México, y mataron a 16 estadounidenses. El entonces Presidente Wilson, furioso por la agresión, ordenó su captura "vivo o muerto" y se puso en marcha una cacería por los desiertos de Chihuahua que dirigió el General Pershing. Aunque el Centauro del Norte ya había caído en desgracia entre sus antiguos compañeros de revolución, colocó a México y a EEUU al borde de una nueva guerra.

Finalmente las tropas de EEUU (más pendientes de la Primera Guerra Mundial) se retiraron y Pancho Villa sólo caería asesinado por sus compatriotas años después en Hidalgo del Parral (México).

Han pasado 85 años y las comparaciones son odiosas pero en algunos aspectos la historia se repite. Nuevamente el enemigo tiene nombre propio y rostro aunque esta vez salido de una pesadilla de Las mil y una noches: Osama Bin Laden. Al igual que Villa, el presunto terrorista saudí ha gozado de la ayuda y la colaboración de EEUU antes de convertirse en el enemigo público número uno.

Si el primero consiguió armas para luchar contra el dictador Huerta, al segundo se las entregaron para luchar contra la invasión soviética de Afganistán. Bandido violento y abstemio (en contra del tópico) Pancho Villa gozó de un glamour revolucionario que cautivó a Hollywood. Las hazañas bélicas de sus Dorados (así se conocía a las tropas villistas) se convirtieron en leyenda al son de "La Cucaracha" (la que no puede caminar porque le falta...).

Terrorista multimillonario y también abstemio (por imperativo religioso), Osama Bin Laden fue un estrecho colaborador de Washington en los años 80, en la época más caliente de la Guerra Fría. La CIA financió y asesoró a los mujaidines afganos (y de varios países árabes) frente al expansionismo comunista de Moscú. También se hicieron películas de estos bravos guerreros que al grito de "Alá es grande" se enfrentaban a tanques y helicópteros soviéticos.

Cuando los intereses de EEUU cambiaron, Pancho Villa, el mismo bandido violento y abstemio, se convirtió en enemigo y Osama Bin Laden, el mismo terrorista multimillonario y también abstemio, en demonio.

Lo ocurrido el 11 de Septiembre no tiene justificación desde ningún punto de vista pero quien con fuego juega, termina quemándose.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.