Semanario de información económica y financiera

Viernes, 26 de octubre de 2001

 

DESDE EL MALECON CON...

¿Se avecina otro conflicto ruso-cubano?

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)

 

Estamos a las puertas, sin duda alguna, de un nuevo conflicto ruso-cubano. El presidente Vladimir Putin nunca respondió el último mensaje del comandante Fidel Castro pidiéndole reconsiderar su decisión y continuar negociando el cierre de la super base de espionaje que a pocos kilómetros de La Habana se entera de casi todo lo que sucede en la gran potencia (EEUU). Y si por casualidad lo hizo (cosa poco probable) aquí nadie sabe al respecto.

El fin de semana del 20-21 de octubre llegaron tres parlamentarios rusos a La Habana. Venían desde Chile y en el propio aeropuerto a donde fue a recibirles el presidente de los periodistas cubanos, otros periodistas fueron quienes les preguntaron sobre la base de Lourdes. Como en el dominó, los tres tocaron madera y respondieron al unísono que no sabían nada del asunto, que ellos estaban de viaje y que al llegar a Moscú indagarían por lo sucedido.

Hace pocos días partieron de regreso después de que, a estas alturas, lograran en la isla que un par de viceministros les explicaran las funciones que cumplen sus respectivos ministerios (Inversión Extranjera y Comercio Exterior).

La tapa al pomo, empero, la puso un teniente general retirado ya después de casi 40 años de avatares de inteligencia. Se llama Nicolai Leonov y "cantó" desde los mismos estudios de la televisión rusa. En Cuba se divulgó hasta la última coma de este experto que, como decimos por estas tierras, puso a Putin de "vuelta y media". De saque este teniente general dijo que los argumentos presidenciales para el cierre del centro de espionaje electrónico (ahorro económico simplemente) no le habían convencido. Y para rematar, que sus cuatro décadas invertidas en estudiar y escudriñar en la política exterior norteamericana y sus dirigentes, le daban por sentado que Bush se comería a mentiras al mismísimo Putin.

En la isla no se ha vuelto a tocar el tema. Hay un compás de espera bien tradicional en estos casos. Extraoficialmente se conoce la disposición cubana de no permitir la movida ni de un tornillo dentro de la base.

Al final, se liarán las cosas. Ni Putín cederá ni mucho menos los rusos lograrán una sonrisa de agradecimiento de parte del comandante, porque nadie debe ignorar que detrás de ese gesto de buena voluntad ruso (hacia los gringos obviamente) se encuentra un temible oso siberiano disfrazado de la apacible y bien puteada internacionalmente palomita de la paz.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.