Semanario de información económica y financiera

Viernes, 2 de noviembre de 2001

 

DESDE EL MALECON CON...

El conflicto ruso-cubano sigue trayendo cola

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)

 

Diario oficial de Cuba, Granma: dos editoriales seguidos contra los rusos. Contra el Gobierno para ser más claros. Todo por cuenta del ya conocido cierre unilateral del gran centro de espionaje electrónico que ellos tenían en las cercanías de Ciudad de La Habana.

Para un suspicaz historiador podría quedar que ahora el gran detonante, lo que agudiza aún más la controversia sea un párrafo de un alto vocero en el que señala que Cuba había dejado ofertas rusas por negocios milonarios con Canadá, Francia y España.

Un verdadero conflicto en que más por razones militares, lo esencial radica en aspectos político-económicos. Que los rusos hayan decidido cerrar el oido que escuchaba cuanto acontecía en el gran imperio ha sido criticado dentro de sus propias fronteras, donde hasta se ha dicho que resultaba preciso un "regalito" a los gringos y nada mejor que la base. Cortesía que para nada ha gustado en la isla.

El último editorial de Granma, portavoz del Partido Comunista de Cuba ha dejado por sentado que prácticamente era muy poco lo que ya podía realizarse con los rusos (antiguos "hermanos" soviéticos) en tres grandes empeños de aquella época: la central electronuclear de Juraguá, los proyectos del desarrollo de la industria niquelífera y la industria de refinación del petróleo.

Tras la visita de Putin a La Habana fueron propuestos por la parte cubana un total de diez nuevos e importantes negocios que nunca recibieron propuestas ni respuestas. Al paracer, el interés básico era el cobro de una multimillonaria deuda en rublos convertibles con la antigua URSS que Rusia asumió como suya. Una deuda ascendente a 20.848 millones de los famosos rublos. Pero he aquí que Cuba también reclamaba un pago por daños y perjuicios, pues una vez fulminada la URSS todo lo de Cuba quedó al aire. Por tanto, los cubanos elevaron la parada y entonces le reclamaban a Rusia el pago de 36.363 millones de rublos.

Total, que ni lo uno ni lo otro. La alusión de un Granma marxista-leninista, no podía ser más cristiana: "Durante muchos años tuvimos que escalar nuestro calvario solos y con la cruz a cuestas". Por lo que se aprecia desde la isla, no habrá retroceso ni reconsideraciones rusas. Pero tampoco cubanas.

El conflicto está ahí, en el día a día. Ahora han sido dos editoriales. Pronto, tal vez, la guerra contra Afganistán cederá su espacio estelar en la TV para arremeter contra los rusos. Y nadie debe dudar que si en uno de estos días hace buen tiempo, se les organice una visita de un millón de cubanos a esa sede diplomática que tanto llama la atención a los paseantes de la 5ª Avenida por su peculiar y cosmonáutico diseño.

Es que ya se habla y escribe aquello de que "el ladrón cree que todos son de su condición". Pero hay más. Se están virtiendo aclaraciones de que Cuba no cambia su casaca, no traiciona, no vende a un hombre, un país, una causa, una palabra justa... "tallas" justo a la medida de los que ahora viven en el Kremlin.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.