| Viernes,
15 de noviembre de 2001 DESDE
EL MALECON CON...
Castro, el iberoamericano ausente, presente Por
Aurelio Pedroso (La Habana) Cuando
todos apostaban a que amanecerían el sábado con el titular de "Fidel en Perú",
ocurrió todo lo contrario. Los cintillos de los dos principales diarios de la
isla, Granma y Juventud Rebelde anunciaban con gran despliegue que
"Recorre Fidel áreas de la provincia de La Habana" y "Hay recursos para los damnificados",
respectivamente. El comandante decidió quedarse en Cuba. Y para que no se levantara
el más mínimo rumor de alguna enfermedad, se organizó un recorrido - unos veinte
días después del paso del huracán- por zonas afectadas por la lluvia y el viento
en provincia La Habana. "No
podía ni merecía ser olvidada", se encargó de puntualizar ante los periodistas
locales. Los rumores
entonces brotaron como son las cosas aquí en Cuba, para todos los gustos. Cada
cual se formó su propia opinión y así intentaba explicarlo. El motivo oficialmente
expuesto, el relacionado con el recorrido por toda la provincia, dejó a algunos
con un sinsabor de poca credibilidad. La gente suponía que Fidel volvería a la
carga antineoliberal, antiglobalización, antiacuerdo de Libre Comercio para las
Americas (ALCA) y antiterrorismo. No
faltaron en la calle quienes le criticaron. "Tenía que ir", aseguraban. Otros,
por su parte, le aplaudieron:"Hizo muy bien en no asistir. Total, las mismas 'payasadas'
de siempre de unos cuantos presidentes no simpatizantes con él". Entre los mismos
devotos de la Revolución hubo desconcierto. Y sabido es que sus movimientos no
son anunciados. Los cubanos nos enteramos de que el número uno está de viaje cuando
llega y el diario, la radio o la TV lo dicen. Los "doctos" más suspicaces y callejeros
calcularon más allá de los avatares políticos para caer en la "ciencia ficción".
Algunos lo justificaban alegando que era lo más prudente de cara a Washington
y el asunto de la compra o no de alimentos y medicinas que se hará en los Estados
Unidos. Esos son
los que le ven casi a diario pero que no le conocen. En el mismo bando, los que
atisbaron temor de asistencia en el líder. Fidel Castro es uno de los pocos estadistas
del mundo -y esto no es un secreto- que no cree en advertencias ni recomendaciones
de su seguridad personal. Entonces la interrogante: ¿Qué ciertamente le motivó
la cancelación del viaje a última hora? Cuando
le vea de seguro no le preguntaré. Me mirará de arriba a abajo, por ambos lados
y responderá con dos palabras: "el huracán" .
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