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Viernes,
14 de diciembre de 2001
DESDE
EL MALECON CON...
Los españoles
buscan casa en Cuba
Por
Aurelio Pedroso (La Habana)
"A por
mi piso en Cuba". Y fue tan así que la señora
cargó con sus almohadas. Innecesariamente, porque el apartamento
estaba listo hasta para emplear un tenedor, ver la TV o echarse
una siestecita.
Este fin de
semana alrededor de unos setenta españoles se han convertido
en propietarios en el residencial La Cecilia, en la barriada capitalina
de Miramar. La obra, de 106 apartamentos, en tres portales, es consecuencia
de la empresa mixta hispanocubana Cimasqu SA, un matrimonio entre
Cimex Inmobiliaria y la española Imasatec.
Unos 65.000
euros y la propiedad escuchando la conversación. Algunos
nuevos inquilinos han reconocido que comparando calidad-precio,
bien ha valido apuntarse tempranamente (no más de dos años)
y ahora poseer algo en la isla habida cuenta que la venta ha sido
suspendida por decisión de las autoridades cubanas. Haber
sido de los primeros les ha tomado una recompensa.
El español
Antonio Palomino, presidente de la Inmobiliaria, fue muy breve en
la inauguración: "La confianza es lo que ha hecho posible
la construcción de este edificio". La ministra Marta Lomas,
de Colaboración e Inversión Extranjera, nos dijo,
de paso, que había otros 500 vendidos de diversas inmobiliarias
y unos 2.100 en construcción que serán arrendados.
La Cecilia posee
piscina, zona ajardinada, gimnasio, aparcamiento y trasteros en
los tres portales. Será una comunidad bien internacional
pero con mayoría española. Luego le seguirán
mexicanos, italianos, franceses, ingleses, costarricenses, belgas,
bahamenses y hasta uno de Angola.
Y por si las
moscas, el inmueble posee un grupo electrónico de emergencia
y aljibe de abastecimiento.
Cimasqu ha sido
la primera inmobiliaria mixta hispanocubana que entrega los apartamentos
a sus propietarios y dispone de un aval constructivo con amplia
experiencia internacional tales como las embajadas españolas
en Rusia y República Dominicana y la rehabilitación
del Colegio Pontificio de Roma, entre otras.
A la gente se
le ha visto feliz y no tanto por las comodidades internas, sino
por saberse con un techo en un país hermoso, que gusta y
promete.
Unos 65.000
euros y la propiedad escuchando la conversación.
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