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Viernes,
21 de diciembre de 2001
DESDE
EL MALECON CON...
Seis mandamientos
de emergencia para la economía cubana
Por.
Aurelio Pedroso (La Habana)
Las
autoridades de la isla acaban de diseñar media docena de ideas principales
a cumplimentar en el plan de la economía nacional para el venidero
2002.
José
Luis Rodríguez, ministro de Economía y Planificación, fue el encargado
de darlos a conocer en una reunión de alcaldes de todas las provincias
de la isla en la que preliminarmente abordó las líneas de
acción que el Parlamento deberá aprobar en los próximos días.
Preservar los niveles de alimentación, salud, electricidad y proseguir
la recuperación de los efectos del huracán más despiadado en los
últimos 50 años, figuran entre los primeros. Carlos Lage, secretario
ejecutivo del Consejo de Ministros, señaló que la economía cubana
en el 2002 transitaría por complejas circunstancias habida cuenta
de la actual crisis mundial, los bajos precios del níquel y el azúcar,
además de la caída de los ingresos provenientes de la primera industria:
el turismo.
Sin
duda, el tema de la alimentación es uno de los más sensibles. El
interés estará dado en reducir los perjuicios e, incluso, en intentar
mejorarla mediante soluciones de incrementos de los pequeños huertos
(aquí se les llama organopónicos) en espacios disponibles dentro
de la propia ciudad. La segunda idea expresada ha sido la de no
decaer en el "trabajo político-ideológico" de los dos últimos años,
que no es otra cosa de una amplia y sostenida campaña mediante todos
los medios y organizaciones sociales o políticas a las que los cubanos
se encuentran afiliados hasta el nivel comunitario. Paralelamente,
se ha convocado a evitar a toda costa la pérdida de eficiencia y
desorganización, hecho que aconteció cuando comenzó la crisis motivada
por la caída de la antigua unión Soviética y que dio inicio al denominado
Período Especial. Una cuarta dirección comprende de igual modo evitar
el aumento del desempleo y las interrupciones laborales, mientras
que la 5ª aborda impedir el exceso de dinero en circulación
para no retornar a viejas épocas de notable desequilibrio financiero.
Finalmente,
la estrategia económica para el 2002 deberá potenciar la producción
de calidad y a bajo costo. Para el año entrante probablemente dejarán
de existir esas producciones de costes más elavados que las importaciones.
El 2002 será una difícil prueba para el cubano de a pie, pero una
vez más, como en épocas anteriores que no necesariamente deberán
repetirse, el ingenio y suspicacia de hombres y mujeres permitirá
que la esperanza de mejoría total siga siendo aún eso mismo, una
esperanza. .
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