| Viernes,
28 de diciembre de 2001
La crisis argentina en los
chats No
se fían. Los pequeños inversores de Argentina mantienen bajo sospecha al nuevo
poder peronista y parecen convencidos de que la invención del argentino, esa moneda
no convertible destinada a restablecer la cadena de cobros y pagos en las economías
domésticas, es un fraude. El
populismo de Adolfo Rodriguez Saá, en la más pura línea del peronismo de siempre,
quizá llegué a cautivar al electorado clásico del justicialismo, pero no funciona
entre los usuarios de la banca por Internet.
En estos días, los chats de los principales brokers on line aparecen plagados
de mensajes de desconfianza y cautela. Llamamientos a la resistencia para quienes
mantienen depósitos a plazo, en dólares o pesos, con el consejo unánime de que
conviene esperar y ver antes de sacar el dinero. Esperar y ver como evoluciona
la cotización del argentino, que fluctuará frente al dólar y el peso, y cuáles
son las variables que aplicará la banca para compensar la más que posible depreciación
inicial de la nueva moneda. También
se habla de fraude. De licuación de los depósitos de la clase media, golpeada
una vez más y de la furia depredadora de un peronismo que se quedó con el dinero
de las privatizaciones y vuelve para seguir robando. Hay palabras duras. Saá es
un hombre de Menem se dice. Un testaferro del hombre que hizó fracasar a Duhalde
en las últimas elecciones presidenciales y que ha movido los hilos de la agitación
callejera para derribar a De la Rúa y volver a hundir a los radicales. En
los chats puede leerse la opinión de los argentinos más avezados en asuntos relacionados
con el manejo del dinero. De la avanzadilla ciberilustrada que conquistará el
nuevo siglo. Y es una opinión amarga. De clara desconfianza hacia una clase política
que alterna en el poder para obtener beneficios monetarios. |