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Viernes,
25 de enero de 2002
Argentina
se está quedando sola
Por
Norma Domínguez*
(Buenos Aires)
Cuando
el 23 de enero, The Wall Street Journal, uno de los principales
diarios económicos de Estados Unidos, tituló en su editorial "La
Argentina no merece ninguna ayuda internacional", y más adelante
desarrolló su concepto afirmando que la Argentina tiene que ser
tratada como "una republiqueta de bananas cualquiera" y que merece
el ostracismo de los mercados de capitales, públicos y privados,
y que si sigue los pasos de Haití es "un asunto de los argentinos",
no hizo más que bajar un mandato a los mercados para castigar lo
que considera un asalto a los derechos de propiedad resultante de
la "pesificación" que el Gobierno está aplicando.
La política
económica del presidente Eduardo Duhalde está bajo la mira del mundo
expuesta a los más duros cuestionamientos, críticas y advertencias.
Los máximos directivos del Fondo Monetario Internacional (FMI),
Horst Köhler y Anne Krueger, se encargaron en los últimos días de
dejar muy en claro que no serán blandos: "Hay que ser honestos:
no hay salida sin sufrimiento", dijo Köhler, y Krueger remató asegurando
que la expectativa del Gobierno de obtener un salvataje de 15.000
millones era poco realista.
Tal vez la definición
más clara respecto de la falsa expectativa de obtener más ayuda
de los organismos multilaterales de crédito la dio Guillermo Calvo,
el Economista Jefe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID),
cuando en una charla que mantuvimos el 15 de enero, dijo: "La Argentina
está en una posición donde los problemas internos que genera esta
devaluación son mucho más graves y donde, por otro lado, ya ha agotado
la paciencia de la comunidad financiera internacional". Calvo sostuvo
que "...bajo las condiciones presentes, sería inútil el viaje de
un representante argentino porque no habría bases como para que
el Fondo haga un programa", y agregó que mientras el país no tenga
un programa definido era imposible que el tema llegue siquiera al
directorio del FMI para ser tratado. Y lo cierto es que hasta ahora
el Gobierno no tiene un plan definido, y la actitud "populista"
inicial del presidente Duhalde generó también la reacción de su
par norteamericano George Bush, que le advirtió que si se desviaba
de la economía de mercado, el país podría encontrarse con dificultades
peores de las que tiene ahora y reafirmó su postura diciendo que
"los mercados libres y el comercio abierto son las mejores armas
contra la pobreza, las enfermedades y la tiranía".
La Unión Europea
también hizo sus advertencias y destacó que es muy importante "que
el programa se adhiera a los principios de la economía de mercado
y evite la discriminación contra los inversores y acreedores extranjeros"
y que los bancos europeos en la Argentina "no deberían soportar
una parte disparatada de los costos de la devaluación como resultado
de decisiones administrativas". También recomendó a la Administración
Duhalde "tomar en consideración las consecuencias negativas de cualquier
eventual ley de quiebras, que podría tener un serio impacto sobre
el sistema bancario".
En la encrucijada,
el Gobierno está en un "tire y afloje" con las medidas parciales
que va anunciando. Las salidas económicas para perjudicar menos
a la población atentan contra los banqueros. La ampliación de retiros
aprobada para los ahorristas que tienen enjaulados sus depósitos
hace tambalear los números que el ministro de Economía Jorge Remes
Lenicov, cuyo principal desafío está en lograr que no caigan los
bancos, alcanzar la (desde hace muchos años inexistente) disciplina
fiscal, desregular el mercado y abrir las fronteras al comercio
en un marco competitivo, todo aspirando a que los famosos "cacerolazos"
paren sus sistemáticos rebrotes.
Así las cosas,
la Argentina se está quedando sola, y el Gobierno del "corralito
financiero", paradójicamente, está cada vez más acorralado, tanto
en el escenario interno (la recesión es magnífica, la quinta parte
de la población potencialmente en condiciones de trabajar y producir
se halla paralizada, y los conflictos sociales se acrecientan ante
la ausencia de respuestas concretas) como en el plano externo, donde
el único apoyo que obtuvo hasta ahora es de carácter moral, lo que
también parece estar esfumándose ante una prensa que califica a
la otrora pujante Argentina como una "republiqueta de bananas cualquiera".
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Coordinadora de contenidos de NuevaMayoría.com y Editora en Jefe
del Observatorio Electoral Latinoamericano
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