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Lunes,
11 de febrero de 2002
AMERICA
TAMBIEN EXISTE
EL
COMANDANTE NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA
Por
Ander Estrada (México DF)
El rumor que
más circula por Caracas es que Hugo Chávez está deprimido. El último
episodio que lo ha sumido en este estado ha sido el acto de rebeldía
que la semana pasada protagonizó el coronel de Aviación Pedro Vicente
Soto. Este militar, quien fuera ayudante de campo del ex presidente
Carlos Andrés Pérez, se convirtió en el primer oficial en activo
que públicamente pide la renuncia de Chávez en una aparente muestra
del descontento que se extiende por las Fuerzas Armadas. Para el
Presidente, enfrentado a empresarios, sindicatos, partidos políticos,
iglesia... ha sido un mazazo que los trapos sucios de casa se airearan
ante las cámaras de TV.
Que sus compañeros
de armas, o al menos alguno, se unan a las cada vez mayores protestas
populares es para Chávez la mayor de las traiciones que podía esperar.
"Tu también Bruto, hijo mío". El comandante está cada vez más solo.
En la soledad del Palacio de Miraflores, se pregunta una y otra
vez dónde están aquellas multitudes que lo aclamaban como
al Libertador hace solo dos años. ¿Será su fin el de Bolívar, solo,
enfermo y desposeído de la gloria de sus épicas batallas?
Lo cierto es
que con el paso de los días se ha comprobado que el acto de rebeldía
del coronel Soto no ha logrado el apoyo popular esperado. Los venezolanos
valoran la decisión del coronel de expresar su desacuerdo pero no
quieren a un nuevo líder de uniforme, no quieren desvestir un santo
para vestir otro. Pero aunque no haya logrado su objetivo último,
la irrupción pública de Soto ha dado una vuelta de tuerca más a
la espiral de descontento popular que crece como la espuma.
Desde el pasado
jueves 7, ha quedado abierta la puerta a las manifestaciones espontáneas,
al estilo argentino, lo que da una idea del grado de hartazgo que
existe entre los venezolanos.
Ante este panorama,
las posibilidades son pocas y malas. Se podría esperar una rectificación
en los rumbos de la revolución bolivariana, pero parece imposible
que Chávez contemple esta salida. Se podría también aguantar hasta
la celebración de elecciones para echar al presidente por la fuerza
de las urnas, pero no parece que la oposición esté dispuesta a someterse
a ese veredicto.
Por desgracia
se imponen los temores a que tarde o temprano se desate la violencia.
Estén atentos porque puede ocurrir cualquier cosa, en cualquier
momento. Como el coronel de García Márquez, Chávez ya no tiene quién
le escriba. Y mientras, los venezolanos son los que preguntan;
- Y hoy, ¿qué
comeremos?
Y el comandante
contesta:
- Hoy comeremos
mierda!!!.
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