Semanario de información económica y financiera

Martes, 12 de febrero de 2002

 

DESDE EL MALECON CON...

Flota el dólar y Argentina bucea sin oxígeno

Por Norma Domínguez*


El gobierno argentino comienza a atravesar su "prueba de fuego": el debut del dólar libre pone contra la pared al plan económico, y la administración Duhalde planea mantener todas sus energías en evitar una subida explosiva de la moneda estadounidense, ya que si el dólar se dispara podría hacer tambalear al Ejecutivo.

En un país acostumbrado desde hace años a pensar, ahorrar y consumir en términos del dólar, el plan del ministro Remes Lenicov encierra dudas sustanciales sobre el posible éxito de la estrategia diseñada en torno a la pesificación .

La indisciplina Argentina

Los distintos gobiernos que surgieron luego de la caída de Fernando de la Rúa fueron arriesgando medidas que buscaban devolver al país la estabilidad perdida en medio de lo que los analistas consideran "la peor crisis de su historia". Pero lo que ninguno de los sucesivos presidentes buscó fue la recuperación de la credibilidad perdida a fuerza de constantes incumplimientos de los compromisos adquiridos durante los últimos tiempos, la que terminó de extinguirse cuando el Congreso aplaudió de pié el "default" anunciado por Rodríguez Saá durante su efímera y desacertada actuación como Jefe de Estado. Esta actitud quedó grabada en la memoria de la comunidad financiera internacional como uno de los antecedentes más vergonzosos que se recuerden en la materia, y difícilmente los responsables de decidir a quién benefician con el crédito omitan este dato a la hora de evaluar la situación argentina. Pero es ahora cuando Duhalde comienza a moderar su discurso populista al tiempo que parece tomar conciencia de que necesita recobrar la confianza externa (también la interna, claro) porque el éxito de su plan depende del auxilio de la comunidad financiera internacional. El viaje del titular de Economía a Washington es un intento desesperado de obtener unos 25.000 millones de dólares en forma urgente. Empresa demasiado ambiciosa si se tiene en cuenta que el plan presentado por el gobierno demostró fallas básicas como la de "parecer no sustentable". A modo de ejemplos alcanza con saber que el Presupuesto 2002 prevé un déficit de 3.000 millones cuando ya en lo que va de febrero se sabe que superará cómodamente esa cifra, y estima una inflación anual del 14% cuando la devaluación desde el vamos sobrepasa ampliamente el 50% en el primer bimestre .

Crisis en todos los flancos

El plan económico comienza a evaluarse en un escenario de gran complejidad. En lo político, la crisis social tiende a agudizarse: continúan los cacerolazos (menos intensos, por ahora), siguen los cortes de rutas, y las centrales obreras empiezan a hablar de la "pulverización salarial" y reclaman al Ejecutivo una política de ingresos que no haga perder a los trabajadores el poder adquisitivo. A esto se suma el enfrentamiento entre la Corte Suprema de Justicia y el gobierno que podría agravarse si el máximo tribunal decide declarar inconstitucional el decreto de necesidad y urgencia que dispuso la suspensión de los juicios contra el "corralito bancario" (días pasados, la Corte declaró inconstitucional el congelamiento de depósitos, lo que generó una crisis en el Gobierno que calificó la decisión como "un golpe institucional").

En lo económico, los temores tienen que ver con el disgusto de quienes continúan con sus ahorros acorralados y las pérdidas que les genera la pesificación a quienes tenían dólares, y con los efectos que pueda causar la disposición que permite el retiro total de las cuentas sueldo que agrega una mayor liquidez monetaria a los mercados. Sumado a esto, las consecuencias de la inflación comienzan a sentirse en la canasta básica de alimentos (ya comenzó la remarcación de precios) y hay desabastecimiento de productos varios.

Así las cosas, los probables escenarios no resultan alentadores. Para algunos economistas el dólar podría alcanzar en el corto plazo un valor equivalente al que tenía durante 1989, que a precios de hoy superaría levemente los cinco pesos, ya que el dinero que tiene la gente en el bolsillo sería equivalente al de aquel período. Para otros, más fatalistas aún, la disparada podría superar los 10 pesos.

Lo cierto es que si el Banco Central decide continuar vendiendo dólares para frenar la subida, estará retirando los pesos de circulación y dolarizando de hecho la economía, lo que no sería más que responder al deseo de una sociedad que parece haber elegido al dólar como moneda. Aunque en la primera jornada de flotación no hubo estampida (al mediodía el dólar estuvo en 2,50 y a la tarde osciló entre los 2,20 y 2,10 pesos), si los malos augurios se hacen realidad y el gobierno no logra controlar el precio del billete estadounidense en las próximas semanas, las compuertas a la hiperinflación quedarán abiertas de par en par y la dolarización probablemente quede como el único camino posible.

* Norma Domínguez es editora de Contenidos de NuevaMayoría.com y Editora en Jefe del Observatorio Electoral Latinoamericano (OEL)

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