Semanario de información económica y financiera

Martes, 26 de febrero de 2002

 

AMERICA TAMBIEN EXISTE

Prinosaurios 2002

Por Ander Estrada
(México D.F.)

 

No se trata de una nueva película de Spielberg, aunque el director de cine encontraría en la política mexicana un filón de argumentos para realizar una saga interminable de este mundo jurásico.

Como las vacas del pueblo, los dinosaurios del Partido Revolucionario Institucional (PRI) se han "escapao" ¡ riau, riau!, y dice el alcalde que no salga nadie, que no anden con bromas, que no es buen "ganao".

El domingo 24, el PRI celebró elecciones para elegir a su presidente/a , la persona llamada a recuperar el poder perdido en las elecciones del 2000 frente a Vicente Fox. A la hora de escribir estas líneas se desconoce quien asumirá tan histórica tarea, ora Roberto Madrazo (caudillo populista, ex gobernador de Tabasco y más corrupto que el que lo inventó) o Beatriz Paredes (presunta renovadora, ex gobernadora de Tlaxcala y con sombras en su trayectoria democrática).

Pero aún siendo importante quién de los dos dirigirá el nuevo PRI, lo más destacable de las elecciones internas del partido más importante de México es que ha cambiado para no cambiar.

Tras el discurso de renovación democrática al que obligan los nuevos tiempos políticos, se han destapado las viejas maneras y formas de entender la participación ciudadana. De entrada y en un ejercicio de fundamentalismo democrático, la elección de la dirigencia priista ha estado abierta no sólo a los militantes sino a todos los electores mexicanos. Es decir, que los simpatizantes de otros partidos pueden votar por el candidato del PRI que consideren mejor para sus intereses, o sea al peor.

Bueno, pues el domingo salieron a la luz los viejos manejos, las trampas de siempre, la multiplicación de los panes y los peces, los trucos made in David Coperfield que mantuvieron al partido 71 años en el poder. No es algo que hayan denunciado los medios de comunicación o la oposición, no...! es que lo dicen ellos mismos!, lo han denunciado los propios candidatos que se acusan mutuamente de tongo.

El domingo se registraron acarreos (traslado en masa de votantes a los que se les da un voto premarcado a cambio de unos pesos, unos bocadillos o un saquito de cemento), aparecieron "urnas embarazadas" (milagroso proceso en el que las urnas llegan llenas de votos antes de la apertura de los colegios) y soltaron los mapaches (dícese de los votantes que ejercen su derecho en varias urnas).

Para culminar el proceso de elección, los resultados son tan apretados que no hay un ganador claro y los dos contendientes se declaran vencedores mientras se cruzan acusaciones de fraude como en una guerra de tartas del cine mudo. El PRI ha cambiado para seguir igual. Los prinosaurios siguen sueltos, ¡ riau, riau!.


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