Semanario
de información económica y financiera

miércoles 4 de abril de 2000

AMERICA TAMBIEN EXISTE

 

De la miseria a Eldorado

Por Ander Estrada
(México DF)

 

El hambre no entiende de fronteras. El fenómeno de la migración forzosa es uno de los mayores retos mundiales. En España el debate esta sobre la mesa. Sin entrar a juzgar las políticas que se pretenden aplicar (con la bendición del Defensor del Pueblo, ¿qué pueblo?), la situación en la frontera México-EEUU es un ejemplo de lo que no hay que hacer, si lo que importa es el respeto a los Derechos Humanos.

Cientos de miles de mexicanos y centroamericanos cruzan al año la delgada línea que separa la miseria de Eldorado. Pero el sueño americano termina, para la mayoría, en pesadilla. Mientras Bush y Gore (noviembre de 2000) se esforzaban por chapurrear español durante su campaña electoral para lograr el apoyo hispano, los ilegales son tratados peor que ovejas aftosas o vacas locas.

En un informe del Congreso mexicano se afirma que en el periodo 1995-2000 las muertes de espaldas mojadas (ilegales) han aumentado en un 600%. La causa es la puesta en marcha de la Operación Guardián: estrategia policíaco-militar que aboca a los soñadores a cruzar la frontera por los lugares más inhóspitos (desiertos abrasadores, gélidas montañas, profundos ríos).

Pero sortear la deshidratación o la hipotermia no es el único riesgo. El viaje a Oz empieza por pagar entre 1.000-1.500 dólares a un coyote o pollero (guías de ilegales). Estas mafias facturan al año 5.000 millones de dólares. Ya en tierra prometida hay que evitar a la migra (policía de fronteras de EEUU que no se caracteriza precisamente por su amabilidad) y a los rancheros organizados que cazan a tiros a los ilegales en expediciones que anuncian incluso en Internet (ranchrescue.com).

En 1999 EEUU devolvió a México a 1,53 millones de personas que intentaron cruzar la frontera de los sueños rotos. Los afortunados que lo consiguen buscan trabajo en los campos de manzanas del estado de Washington o en los naranjales de Florida para empezar a mandar dinero a la familia que han dejado atrás. Los mexicanos de EEUU envían al año 6.000 millones de dólares a sus familiares, el mayor ingreso del país después del petróleo.

Conseguir una green card y una tarjeta de seguro falsos sólo cuestan 60 dólares. Después de cinco años trabajando ilegalmente por un salario de miseria y sin seguro médico, los indocumentados gozan del "gran privilegio" de iniciar los trámites para solicitar su residencia. Un examen de 100 preguntas (¿cuántas estrellas tiene la bandera, primer presidente de EEUU...?) evalúa su capacidad para ser norteamericanos. En fin, un proceso perverso e inhumano desde que empieza hasta que termina, sea cual sea el desenlace.

Y además es constitucional.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.