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Miercoles,
11 de abril de 2001
DESDE
EL MALECON CON...
Un
canciller más amable
Por
Aurelio Pedroso
(La Habana)
Bastante locuaz,
tratable y asequible se encuentra últimamente el canciller cubano,
Felipe Pérez Roque. Fue el único miembro del gabinete del presidente
Fidel Castro que en ocasión de las ruedas de prensa que ofrecieron
los ministros cubanos en la recién concluida 105 conferencia de
la Unión Interparlamentaria Internacional, estimó a bien agregar
a la convocatoria que trataría sobre política exterior o cualquier
otro asunto de interés, cosa que no hicieron otros que conociendo
prefirieron pasarle la "papa caliente" al ministro más adecuado.
Pérez Roque
le está cayendo bien al amplio y multifácetico grupo de corresponsales
extranjeros acreditados en la isla. España ocupó un buen sitio en
la conferencia. En la de prensa me refiero porque en la otra, el
PP (el gobernante Partido Popular en España), fundamentalmente
el PP hizo de las suyas. Es decir, lo esperado. Al analizar el estado
actual de las relaciones entre ambos países, el canciller consideró
que en el plano gubernamental estaban en pleno estancamiento, mientras
que en el ámbito comercial se hallaban en plena normalidad.
Con respecto
al Rey y sus declaraciones en Miami en ocasión de la visita al poblado
español de San Agustín, Pérez Roque defendió a su Majestad
"que no es otra cosa que el pueblo español". "Creciente respeto
y admiración hacia su persona", dijo. Con referencia al empresariado,
el canciller cubano manifestó de "crecientes y excelentes relaciones",
y vinculado a los sectores sociales "unos contactos más fluidos".
El nuevo embajador
español próximo a arribar a La Habana tampoco escapó del análisis:
"Para él todo el apoyo necesario en la realización de su labor"
y con ello, Pérez Roque dejaba sepultado un rumor callejero
de que al nuevo se le había retirado el placet al estilo Coderch.
Después de la conferencia académica de Girón: "40 años después",
La Habana está dando la impresión de que se puede conversar con
ella sobre cualquier tema. Eso sí, en términos que no pocos reparan:
con respeto y sin presiones...
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