Semanario
de información económica y financiera

Viernes, 20 de abril de 2001

 

AMERICA TAMBIEN EXISTE

El despertar democrático de Perú

Por Ander Estrada
(México DF)

 

Lo más importante de las elecciones generales celebradas en Perú el pasado 8 de abril, más incluso que los propios resultados, es el hecho mismo de la culminación del proceso electoral de forma libre y transparente.

Por primera vez en 10 años, los peruanos acudieron a las urnas (el voto es obligatorio por ley) convencidos de que su voluntad sería respetada. El chino Fujimori hizo de las elecciones un traje a medida que le permitió mantenerse ilegalmente en el poder con el silencio cómplice de una comunidad internacional (EEUU, Unión Europea, Japón...) más preocupada por sus inversiones que por los principios con los que se les llena la boca al condenar a los "demonios mundiales" (Cuba, China, Irak, Libia...).

Las elecciones peruanas marcan el comienzo de una recuperación democrática que tardará tiempo en consolidarse ya que el fujimorismo y su rasputín (Vladimiro Montesinos, ex asesor presidencial) contaminaron todas las estructuras del Estado (ejército, Congreso, Justicia) y la sociedad (medios de comunicación, partidos políticos...).

Este despertar democrático era evidente en las calles de la árida Lima. La población, aunque desorientada sobre el sentido de su voto, nos confesaba a los enviados especiales su profunda satisfacción por la llegada de una nueva era de libertad.

Dicho esto, echemos un ojo a los resultados. Sin duda, lo más sorprendente ha sido el pase a la segunda vuelta del expresidente Alan García (1985-1990). ¿Por qué sorprendente?, porque regresó a Perú dos meses antes de las elecciones después de 10 años de autoexilio en París y Colombia, porque su presidencia fue desastrosa (consumió las reservas internacionales, elevó la inflación por encima del 7.000% y las violaciones de los derechos humanos fueron descaradas y masivas durante su mandato) y porque todo el mundo lo creía un cadáver político. Pero García, como un ave fénix, no sólo ha logrado disputar la presidencia al popular Alejandro Toledo sino que se sitúa en magnificas condiciones en la parrilla de salida al quedar a sólo 10 puntos de diferencia de su contrincante para la segunda ronda.

Por su parte, Toledo no ha logrado con todo su capital político, ganado en la lucha contra el régimen de Fujimori, obtener la victoria en la primera votación. Es más, se ha quedado por debajo de las expectativas con un inesperado 36% de los votos. El líder de Perú Posible, al que sus seguidores llaman Pachacutec (fundador del gran imperio Inca), necesita algo más que el populismo indígena y la iluminación divina que transmite en sus multitudinarios mítines si quiere llegar a la presidencia de la República. Frente a la magnifica oratoria de Alan García, todo un seductor político, Toledo no puede luchar con su lenguaje milenarista y los trajes típicos de los emperadores incas, aunque tenga el apoyo del universal Mario Vargas Llosa (se habla de su hijo Alvaro como futuro canciller sí gana Toledo).

Queda por delante una interesante segunda campaña electoral que, insisto, mas allá del desenlace debe servir para afianzar la incipiente democracia peruana, aunque le pese a Fujimori y a los que estrecharon su mano durante tanto tiempo. El que se sienta aludido: agua, ajo y resina...

Edita Asesores de Publicaciones S.L.