Semanario
de información económica y financiera

Viernes, 11 de Mayo de 2001

 

DESDE EL MALECON CON...

¿Ladrones o corruptos?

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)

Las autoridades cubanas acaban de dar un nuevo paso en la lucha que llevan a cabo contra las llamadas ilegalidades. Corrupción y desvío de recursos estatales entre ellas. Como una inesperada carta extraída aparentemente de una oreja, han presentado un nuevo Ministerio, el de Auditoría y Control. Más poder y rango para la extinta Oficina Nacional de Auditoría, dependiente entonces del Ministerio de Finanzas.

Al paracer, el último incidente conocido en el Ministerio de la Pesca, donde fueron inobjetables varios casos de corrupción, ha provocado la reconversión de esa Oficina en Ministerio. Ni económica ni políticamente el país puede permitirse el lujo de ese constante desangrar de una economía que contra viento y marea ha comenzado a recuperarse después de una profunda crisis al dejar de existir la "comunidad socialista" con Moscú al frente. Y algunas de las cosas que sucedieron en aquellas memorables jornadas socialistas tienen que ver con lo que sucede actualmente en la isla.

El "todo es de todos" llegó al extremo de que para qué eran necesarias las cercas en las vaquerías si las vacas pertenecían al pueblo que las cuidaría con amor y celo. O aquella tamaña arbitrariedad que me comentó en su tiempo un alto dirigente de la economía cubana de que no eran "necesarios" los candados o cierres de los almacenes habida cuenta de que el trabajador "consciente" tomaría sólo lo necesario.

Así las cosas, con el tiempo renació el verbo "resolver". Y todos "resolvíamos". Desde un ministro "resolviendo" un coche nuevo hasta la limpiapisos de una empresa que se llevaba a casa los útiles de labor. Unos resolvían de buena fe; otros, para lucrar. Ahí comenzaron a complicarse las cosas.

Un tipo, notorio caso en La Habana de finales de los setenta, vendiendo sólo la mitad de las bolas de helados, llegó a convertirse en millonario. "Caso Millonario" fue como entró en los archivos judiciales.

Años más tarde, hizo acto de presentación el "poderoso caballero" con la estampilla de cualquier patriota norteamericano (el dólar). Junto a él, la descentralización de las empresas y la facultad de comerciar directamente. Es decir, todos los ingredientes necesarios para planear cualquier fechoría o meter la pata por desconocimiento. Ladrones, si las empresas fuesen privadas. Pero como en Cuba son muy pocas, pues entonces malversadores y corruptos.

En fin, todo en marcha. El Ministerio de Auditoría y Control en plena acción, y a nivel de barriada instrucciones muy precisas a la población de cómo combatir la pandemia de ilegalidades.

Ojo a todo, inclusive al futuro del país...

Edita Asesores de Publicaciones S.L.