Semanario
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Viernes, 18 de Mayo de 2001

 

AMERICA TAMBIEN EXISTE

Exiliados, tortilleras y Premio Príncipe de Asturias

Por Ander Estrada
(México DF)

 

El 13 de Junio de 1939 el barco “Sinaia” llegaba al puerto de Veracruz. Fue la primera expedición colectiva de exiliados españoles a México. A pesar del abrasador sol, los españoles no se quitaron la boina y mantuvieron el puño en alto mientras el barco atracaba y en el muelle la Banda Madrid saludaba con pasión su llegada. Una enorme pancarta les daba la bienvenida: “ EL SINDICATO DE TORTILLERAS OS SALUDA”. Los exiliados españoles se quedaron atónitos. Naturalmente no sabían de la típica tortilla mexicana (torta de maíz que se usa como el pan) ni de sus artesanas que nada tenían que ver con la opción homosexual.

La llegada del “Sinaia” marca el comienzo del exilio español en México en los libros de historia. Pero un año antes, el Gobierno del General Lázaro Cárdenas (padre del tres veces candidato presidencial, y tres veces perdedor, Cuauhtemoc Cárdenas) abrió las puertas del país a un importante grupo de intelectuales que huían del franquismo. José Moreno Villa, José Gaos, Loen Felipe, Juan de la Encina, Enrique Diez-Canedo, Jesús Bal y Gay son algunos de aquellos nombres propios, pero llegaron filósofos, musicólogos, poetas, pintores, editores, historiadores, abogados,... todos dejaron una huella imborrable en este país.

Pero sin duda el símbolo de ese dramático exilio fue, es y sigue siendo El Colegio de México. La respetada institución ha sido galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales. El presidente del jurado, Manuel Fraga (paradojas de la vida), ha señalado que “El Colegio de México fue y sigue siendo un foco de irradiación de la cultura española que contribuye decisivamente a mantener y fortalecer los lazos de todo orden entre México y España”.

El premio ha sido interpretado en México como un acto de justicia y no sólo porque se trata de uno de los centros de estudio más prestigiosos de América Latina. En 1938, el General Cárdenas decide abrir “un albergue intelectual para profesionales, académicos y artistas exiliados por la intolerancia y la barbarie”, se llamó La Casa de España en México. Alfonso Reyes y Daniel Cosío Villegas, pilares de cultura mexicana del siglo XX, fueron su presidente y secretario. Dos años más tarde se refundó como Colegio de México por tontas controversias nacionalistas.

El albergue se convirtió en punto de referencia para los intelectuales españoles que encontraron en México la solidaridad que se les negó en una Europa abocada a la guerra. Reconocer la labor del Colegio de México es reconocer a ese exilio tan olvidado durante tantos años. No sólo a los intelectuales ilustres que llegaron, sino también a los que ese mediodía de junio, con la boina calada, se quedaron estupefactos con el saludo de las tortilleras.

A bordo del Sinaia, y en sus 18 días de travesía, el poeta Pedro Garfias escribió: “ Como en otro tiempo por la mar salada te va un río español de sangre roja, de generosa sangre desbordada... Pero eres tú, esta vez, quien nos conquista Y para siempre, ¡ oh vieja y nueva España!”

Edita Asesores de Publicaciones S.L.